El grupo tecnológico vasco Guascor instalará a mediados de este año en el polígono vitoriano de Júndiz una minicentral eléctrica activada por la combustión de biogás. Los responsables de la compañía explican que obtendrán el combustible en la misma planta por el procedimiento de gasificar residuos sólidos forestales, agrícolas y ganaderos.
La instalación se engloba en el apartado de las energías renovables obtenidas a través de biomasa. La novedad de la tecnología de Guascor es que, frente al modelo habitual de quemar los restos para activar turbinas eléctricas, será un biogás el encargado de impulsar unos grupos moto-generadores. Se trata de una aplicación de la fuerza de grandes motores de combustión interna en la que Guascor ya trabajó hace años por el procedimiento de impulsarlos con un carburante integrado por residuos de aceite industrial.
Los promotores explican que la nave de Júndiz está integrada en un «ambicioso» proceso de investigación cuyo último paso es la prueba de los equipos que Guascor Ingeniería ha diseñado en los últimos años en Miñano.
Instalaciones modulares
La intención del grupo es fabricar plantas modulares de biogás si el ensayo que ahora inician en Júndiz es positivo. Estiman que estas pequeñas instalaciones, por su cercanía a los puntos de abastecimiento del combustible, minimizan el coste del transporte, uno de los inconvenientes que ponen en peligro la viabilidad de las centrales de biomasa. Afirman que sus minicentrales «utilizarán residuos forestales, agroganaderos y urbanos de difícil aprovechamiento».
Este desarrollo en territorio alavés de un plan basado en la biomasa se produce ocho meses después de que fracasara un proyecto en Lantarón para producir electricidad con la combustión de paja