Varios carniceros y ganaderos de Álava acaban de alcanzar un acuerdo para formar una promotora que impulse la creación de un nuevo matadero en la provincia. La dispersión de las matanzas en instalaciones de Guipúzcoa, Navarra y La Rioja que realizan desde setiembre, cuando cerró sus puertas el servicio de Júndiz, es una solución que no convence. El presidente de la Asociación de Carnicerías Selectas, Ángel Álava, defiende que «necesitamos un matadero que vertebre los sectores cárnico y ganadero».
El grupo planea una instalación que ofrecerá unas prestaciones mejores que las de la planta de las afueras de Vitoria. Su intención es que dé cobertura a toda la provincia, y por ello buscan algún solar en La Llanada, la zona del territorio mejor comunicada.
La primera labor de la nueva promotora será definir un sistema de funcionamiento del centro cárnico avalado por un plan de viabilidad. A partir de ese momento, según indica Luis Ganuza, un técnico de la UAGA, una sociedad creada por los promotores se encargará de la «fase de implantación». El proceso cuenta con el respaldo de la Diputación. Una portavoz del titular foral de Agricultura ha reiterado que «cualquier iniciativa sobre un matadero para Vitoria o para el conjunto de Álava contará con ayuda pública siempre que sea viable».
La concreción del modelo de explotación dependerá de la elección de un lugar, solar o edificio concreto para acoger el complejo de sacrificio y despiece de reses. Los promotores esperan decidir este aspecto en las próximas semanas.
Además de La Llanada, también barajan la posibilidad de ubicarlo en la comarca de Ayala, donde el Ayuntamiento de Amurrio, que cuenta con un matadero municipal infrautilizado, está dispuesto a ofrecer terrenos para uno de nueva planta. En cualquier caso, si los profesionales optan al final por una zona más cercana a Vitoria, el Consistorio amurriarra no obstaculizaría el proyecto, según el edil Juan José Yárritu.
Reclamación foral
En principio, según Ganuza, «es previsible que se levante un edificio nuevo», pero no se descartan otras soluciones. Incluida la posibilidad de utilizar el local del matadero clausurado en Júndiz y gestionado por Mafrialsa. Precisamente la Diputación ha iniciado un expediente para instar a esta sociedad a que devuelva parte de una ayuda de 230.000 euros, concedida con la condición de que no se vendiera el complejo en 10 años. En el caso de que no reintegre el dinero, la institución foral podría recuperar parte del terreno.