El viaducto que salva el cauce del río Santa Engracia en la futura AP-1 tendrá 140 metros lineales y 15 de altura. En el primer borrador del proyecto su longitud era de sólo 40 metros. Pero la calidad de sus orillas y su bosque de ribera es de tal magnitud -está declarado lugar de importancia comunitaria por la Unión Europea- que obligó a la empresa constructora a cambiar el diseño del puente y pasar por encima sin tocar la rama de un árbol. Es sólo un ejemplo de una verdadera revolución en las obras públicas producida en los últimos años, especialmente en un pequeño territorio que debe cuidar su escaso suelo como uno de sus mayores tesoros.