La Casa de Cultura Mikaela Portilla de Alegría acoge desde ayer una interesante exposición titulada '100 años de ciclismo'. Carmelo Uría es el responsable de la mayoría de las instantáneas que reflejan la evolución del deporte de dos ruedas en el último siglo. El ex masajista de equipos como Kas o Ferris ha coleccionado a lo largo de su amplia trayectoria profesional recuerdos fotográficos que el Ayuntamiento de la localidad alavesa quiso exponer para que muchos aficionados contemplasen un trocito de la historia.
La inauguración sirvió también para rendir homenaje a los hermanos Igor y Álvaro González de Galdeano, que comenzaron sus carreras en la recordada Peña Dulantzi. Otro corredor de prestigio, su primo Íñigo González de Heredia, coincidió en la reunión con ciclistas veteranos como Antón Barrutia o Juan Mari Uribezubia, más conocido como 'Catarra'.
El concejal de Cultura de Alegría, Carlos López de Aberasturi, invitó a los amigos a degustar una opípara comida en la sociedad Toki-Ametsa. El político, ataviado con un oportuno delantal, fue el encargado de cocinar unas exquisitas patatas con chorizo, ayudado por improvisados 'pinches' como Javier Maturana o David Letona. Mientras saboreaba un apetitoso cordero guisado, Javier Armentia, uno de los artífices del encuentro, departía con Iñaki Urteaga, ex responsable de la Federación Alavesa de Ciclismo; Antonio Sáenz del Burgo y Jesús López de Maturana, los primeros presidentes de la Peña Dulantzi; o Juan Luis Atxa, miembro de la Euskal Bizikleta. Félix Saint-Bois, que ha colaborado con Carmelo en la organización de la muestra, contaba anécdotas ante amigos como el eibarrés Javier Bengoa, Miguel Lavilla, José María Letona, Carlos Irazola, Julián Bilbao, Jesús López de Letona o el entrenador del Aurrera, José Ignacio Agorria, que se divirtieron de lo lindo escuchándolas.
Unas horas antes, en el bar Bajamar de Vitoria se reunían varios aficionados a un arte muy diferente, el de cuchares. El torero Francisco Javier Corpas se acercó a la capital alavesa para saludar a los miembros de la peña Joselito, nombre de guerra del matador sevillano. El diestro, de 26 años, mató su primer novillo en Vitoria con 14 años y actualmente lucha por hacerse un hueco entre los grandes del toreo, para lo cual cuenta desde 1990 con el apoyo incondicional de la peña vitoriana integrada por 2.000 socios. Así se lo hicieron saber el presidente de la sociación, el conocido pintor José Antonio García Díaz, así como de su secretario, Fernando Castillo.