"Aquellos que dicen que han hecho una aportación extraordinaria al proceso de paz, que hablen menos y presenten más propuestas para avanzar", dijo en referencia a Batasuna antes de advertir la contradicción que existe entre "los discursos virtuales" sobre la buena marcha del proceso y la realidad de cuatro bombas en diez días, con el "riesgo indudable" de provocar daños humanos al aumentar la cantidad de explosivo. "Batasuna -consideró- tiene suficiente autoridad política en la izquierda abertzale para reclamar a ETA que de una vez por todas desaparezca de la escena política".
El presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB) ha rechazado que la aceptación del derecho a decidir de la sociedad vasca sea una condición previa para crear una mesa de partidos y ha asegurado que "la única condición previa es la desaparición de la violencia porque con una pistola encima de la cabeza no sería una negociación política, sería chantaje".
Imaz ha explicado que el "derecho a decidir" será el principal asunto a acordar entre todos los partidos, para llegar a un consenso desde posiciones diferentes sobre "cómo ejecutamos, en base a qué proyecto concreto, ese respeto a la voluntad de la sociedad vasca".
En su opinión, la "clave de bóveda" de un acuerdo para la normalización está en el principio "no imponer, no impedir", que supone que la mayoría nacionalista renuncia a "imponer su mayoría” en Euskadi al comprometerse a lograr un consenso superior al del Estatuto de Gernika y que los partidos estatales renuncian a "impedir" con su mayoría en las Cortes Generales que el acuerdo de los partidos vascos se plasme en un texto jurídico.
Estatut y plazos
Al presidente del PNV se le "hace muy largo" el plazo de nueve meses establecido por el lehendakari para adoptar una iniciativa, no concretada, en el caso de que el Gobierno y ETA no avancen en la puesta en marcha de un proceso de paz. "La ciudadanía exige que el proceso avance de una forma más acelerada", dijo Imaz, para quien es una obligación de partidos e instituciones "pensar posibles actuaciones" ante un bloqueo de la situación.
El presidente del PNV se mostró convencido de que una vez que se apruebe el Estatuto catalán habrá llegado "la hora de Euskadi" y expresó su "esperanza" de que el PP se incorpore al diálogo entre los partidos vascos, a pesar de que "se ha echado al monte" con el Estatut, porque sus electores en Euskadi "se lo merecen".