Buda, Jehová, Cristo y Mahoma están en una nube. Jesús dice al último: «No gruñas, Mahoma, que aquí a todos nos han hecho caricaturas». El dibujo ocupa a toda plana la portada de 'France Soir' bajo un titular que reza: «Sí, tenemos derecho a caricaturizar a Dios». En dos páginas interiores el diario francés reproduce los doce dibujos que han puesto al rotativo danés 'Jyllands-Posten' en el disparadero del mundo musulmán. La iniciativa periodística trasladó ayer la polémica a Francia.
En un contexto ultrasensible, en el que arrecian los llamamientos al boicot y las represalias a Dinamarca, las autoridades francesas se apresuraron a saltar a la palestra para pregonar perogrulladas democráticas. «Francia defiende la libertad de expresión que, al ser un país apegado al principio del laicismo, debe ejercerse con un espíritu de tolerancia y de respeto a las creencias de cada uno», proclamó Jean François Coppé, ministro-portavoz del Gobierno.
Protesta islámica
La reproducción de las viñetas danesas fue muy mal recibida por el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), órgano representativo de los cinco millones de fieles a esa fe residentes en el país. Su presidente, Dalil Boubakeur, que también es rector de la principal mezquita de París, expresó su total desaprobación a una «provocación odiosa». Por su parte Mohamed Bechari, presidente de la Federación Nacional de Musulmanes de Francia, integrada igualmente en el CFCM, acusó al periódico de pretender «solucionar sus problemas financieros a costa de los musulmanes».
Amenazado de desaparición, 'France Soir' sobrevive a duras penas con una tirada de unos 50.000 ejemplares, en situación de quiebra técnica bajo el control de un administrador judicial. Dejado en la estacada hace poco por un financiero árabe, en las últimas semanas se ha lanzado por la rampa del sensacionalismo barato con portadas llamativas ideadas para hacerse notar en los quioscos.
«No publicamos estos dibujos por gusto gratuito de la provocación sino porque constituyen el objeto de una controversia de alcance mundial en la que están en juego nada menos que el equilibrio y los límites mutuos, en democracia, entre el respeto de las creencias religiosas y la libertad de expresión», se justifica el periódico en un comentario editorial. «Nunca nos disculparemos por ser libres de hablar, pensar y creer» agrega antes de reivindicar «el derecho a caricaturizar a Mahoma, Jesús, Buda, Yahvé y todas las declinaciones del teísmo». «Eso se llama libertad de expresión en un país laico», concluye.