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Miércoles, 1 de febrero de 2006
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En la vida y en la lucha
Muere a los 78 años Coretta Scott King, la esposa del líder afroamericano de los derechos civiles Martin Luther King
En la vida y en la lucha
LA OTRA PRIMERA DAMA. Coretta Scott King, ante un retrato de su marido. / AP
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Coretta Scott King, la viuda del reverendo Martin Luther King, que desde su brutal asesinato en 1968 venía sirviendo como estandarte de la lucha por igualdad de los afro-americanos, falleció en la madrugada del martes en su casa de Atlanta, donde convalecía de un gravísimo infarto cerebral que sufrió el pasado agosto. A sus 78 años, esta mujer de Alabama -que conoció a su legendario esposo durante sus estudios de música en Boston- estaba considera como la 'primera dama' de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, especialmente apreciada por su determinación, dignidad, estilo firme pero callado y continuo activismo.

Diversas figuras prominentes de la comunidad afro-americana, y la propia Casa Blanca, han coincidido en destacar el papel de Coretta en perpetuar el ideario de justicia y lucha no violenta defendido heroicamente por su marido. Una mujer que en la tragedia continuada de los años sesenta supo hacerse más fuerte, transformándose en una especie de versión negra y más sustancial de Jackie Kennedy.

La muerte de Coretta Scott King ha coincidido con detalles adicionales sobre las infidelidades de su esposo y una penosa disputa entre sus cuatro hijos, enfrentados por una operación multimillonaria para vender al Gobierno federal el muy mal administrado Centro King de Cambio Social No Violento. Una institución fundada por Coretta en Atlanta poco después del mortal tiroteo del reverendo King en una terraza del Motel Lorraine de Memphis. La tragedia le fue comunicada por teléfono en un momento descrito por ella misma «como inconscientemente esperado durante toda nuestra vida».

Desde entonces, Coretta dedicó su vida a conservar el legado y el sueño de igualdad racial de Martin Luther King. Durante más de una década luchó incansablemente para conseguir que la fecha de nacimiento de su marido se convirtiese en una festividad nacional, una pelea que ganó en 1983, cuando Ronald Reagan decretó el 16 de enero como festivo, aunque no se celebró hasta 1986.

Durante las últimas décadas, la viuda de King se dedicó a presidir seminarios y conferencias sobre su esposo. «Estoy más decidida que nunca a conseguir que su sueño se convierta en realidad», dijo Coretta poco después del asesinato de Martin, en una muestra de la voluntad de hierro que caracterizaba a esta mujer de carácter tranquilo.




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