Manuel Fernández, 'Lito', forma parte del consejo de administración de Arcelor en su condición de secretario general de la federación de Metal, Construcción y Afines (MCA) de la UGT. Es uno de los tres sindicalistas que forman parte de ese órgano de gobierno. Muy preocupado por la OPA de Mittal Steel, y tras suscribir al 100% el rechazo expresado por la siderúrgica europea, urge a las autoridades españolas a pronunciarse cuanto antes.
-¿Está justificada esa exigencia al ser la siderurgia una actividad plenamente liberalizada?
-El problema es que Mittal no nos ofrece ninguna garantía. Nos preocupa que decisiones de esta naturaleza se tomen sin previa comunicación. Pero, sobre todo, la inquietud radica en que la empresa que lanza la OPA no tiene costumbre en el ejercicio de las relaciones sindicales, porque opera en países donde no existen buenas prácticas en este campo. Si tiene que aplicar un ajuste o una reestructuración, no recurre precisamente a la negociación o al diálogo. Por eso el Gobierno español debe ser contundente.
-¿Qué otras razones hay para que un representante de los trabajadores suscriba el rechazo del consejo?
-Hay una que resulta fundamental, y es que Arcelor juega hoy en un marco conocido, con el 85% de sus acciones en Bolsa, lo que implica el esfuerzo de toda la compañía para salir adelante respetando las mejores prácticas de responsabilidad social y bajo la vigilancia atenta del mercado. Mittal es una empresa familiar y, si triunfara la OPA, esa familia mantendría un voto equivalente al 64%, de manera que el resto de los accionistas tendrían poco o nada que decir frente a esta concentración de poder que permanecería en las mismas manos.
-¿Qué otras diferencias presenta Arcelor con Mittal?
- Arcelor se ha especializado en fabricar productos de alto valor añadido y Mittal fabrica los aceros menos especializados. Pero Mittal invierte poco, ha comprado empresas a bajo precio y no ha ajustado sus plantillas. La resultante es que Arcelor fabrica 55 millones de toneladas con 94.000 trabajadores, mientras los 164.000 empleados de Mittal se quedan en 60 millones de toneladas anuales.