La negociación colectiva amenaza con alcanzar nuevas cotas de enfrentamiento tras anunciar la patronal vizcaína Cebek que estudia la posibilidad de no discutir acuerdos con carácter retroactivo; es decir, no aplicar mejoras en las condiciones de trabajo establecidas en convenios que no fueron firmados en el año que les correspondía. Se trata de un paso más en un proceso que abandonó los cánones clásicos cuando ELA, el sindicato mayoritario, comenzó a dar prioridad a los acuerdos de empresa sobre los sectoriales. Tras años de convulsión y de incremento de la tensión, la situación se ha enrarecido hasta tal punto que las relaciones de las centrales entre sí y de éstas con la patronal atraviesan posiblemente el peor momento de las últimas décadas. En algunos capítulos como el de la jornada laboral o la precariedad, las posiciones son casi irreconciliables.
Una de los consecuencias de ello es que decenas de miles de trabajadores no han visto renovadas sus condiciones laborales ni salariales en los últimos ejercicios. Vizcaya es el territorio más afectado, con 112.000 empleados que tienen pendientes la revisión de sus convenios desde antes de 2004, aunque también Guipúzcoa -52.000 asalariados- y Álava -20.000- padecen esta situación, según datos del Consejo de Relaciones Laborales (CRL).
De ejecutar su amenaza Cebek, esos operarios habrán tenido en 2005 -y en algunos casos, en el año anterior- el incremento salarial que su empresa haya querido adelantarle. En varios casos ha existido incluso una recomendación patronal en tal sentido. Por ejemplo, la Federación Vizcaína de Empresas del Metal aconsejó alzas del 3,6% para el pasado ejercicio y del 3% para el anterior.
El planteamiento empresarial de no negociar con efectos retroactivos es un paso más en su estrategia de presión sobre los sindicatos, ante lo que considera inasumibles demandas de éstos, sobre todo en lo que concierne a la reducción de la jornada laboral, de cuya congelación las diversas patronales han hecho bandera. Otro obstáculo de primer orden es la defensa de su derecho de gestión y de organización de la empresa, que ve amenazado por las demandas sindicales en favor de la 'desprecarización' del trabajo: subcontratación de tareas, contratos temporales, etc.
Un 40% sin convenio
Esta estrategia -defensiva según la patronal- comenzó en 2003 en el convenio del metal de Guipúzcoa, donde, tras varias huelgas y todo tipo de protestas, Adegi rompió la negociación, aunque el consenso fue recuperado el pasado año. Desde entonces, varias patronales sectoriales vascas han seguido el ejemplo, lo que ha llegado casi a paralizar la negociación colectiva, especialmente en Vizcaya. Por ejemplo, en 2005 el 40% de los trabajadores que tenían que renovar su convenio colectivo en Euskadi no lo hicieron.
Aunque sólo es una posibilidad, el anuncio de Cebek ha despertado la ira sindical. Pero por el momento no existen indicios de que vaya a servir para acercar las encontradas posiciones entre las centrales y derivar en un frente común. En cualquier caso, la brecha existente entre ambas partes se ha ampliado a tenor de las reacciones de ELA, CC OO, LAB y UGT.
En medios sindicales se advierte de que en estas circunstancias peligra el marco sectorial de negociación, que durante décadas ha sido la base en la que se han sustentado las condiciones de trabajo de la mayoría de los asalariados, que pertenecen a pequeñas empresas. Un marco que constituye una de las razones de la propia existencia de las centrales.
Frente a ello, Cebek asegura defender unas relaciones laborales «normalizadas» con convenios plurianuales que den «seguridad» a las empresas, y lanza la acusación de que hay sindicatos que quieren llegar a fin de año con el menor número de pactos colectivos firmados. Éstos alegan que las empresa tienen margen económico para negociar mayores salarios, menor jornada y la mejora de la precariedad.
Este agravamiento de las relaciones se produce cuando se avecina el periodo de mayor concentración de elecciones sindicales -a finales de año-, que será el telón de fondo del nuevo escenario en que se va a mover la negociación colectiva.