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Miércoles, 1 de febrero de 2006
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España avanza pero no convence
Con el triunfo ante Polonia, la selección tiene ya un pie en las semifinales del Europeo, aunque sigue sin brillar en ataque
España avanza pero no convence
TRIUNFO. Uríos Fonseca supera al polaco Lijewski. / EFE
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POLONIA 25 - ESPAÑA 34
OTROS RESULTADOS

Ucrania 22 - Alemania 36.

Eslovenia 30 - Francia 34.

Islandia 34 - Rusia 32.

Dinamarca 30 - Croacia 31. Polonia: Szmal (catorce paradas), Moszcinski, Bielecki (5), Nilsson (2), Lijewski (6), Kuchczynski (2), Grabarczyk (2) -equipo inicial, en defensa-, Starczan, Jurecki (1), Wleklak (3), Urbanowicz, Wisniewski (4), Steczniewski (una parada) y Wichary (seis paradas). Excluidos: Moszcinski (2), Kuchczynski, Grabarczyk y Bielecki.

España: Barrufet (dieciocho paradas), Davis (1), A. Entrerríos (7), Iker (3), Beláustegui (2), Rocas (11, cinco de p.), Uríos (4) -inicial, en ataque-, Juancho Pérez, Garabaya, Mariano Ortega (2), Chema (2), Fis, Juanín (1) y Hombrados (no jugó). Excluidos: Garabaya, Beláustegui y Davis.

Marcador cada 5 minutos: 3-3, 6-4, 8-7, 10-11, 12-14, 15-16 (des), 17-18, 17-21, 20-24, 21-27, 23-30 y 25-34.

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Brillan las individualidades, no el equipo, pero España tiene un pie en las semifinales del Europeo tras superar fácilmente en la segunda parte a Polonia, a pesar de la mala impresión que dio en la primera. Una victoria por mucha diferencia sobre la débil Ucrania (hoy, 20.15, La 2) podría permitir una derrota mañana ante Eslovenia.

Polonia, con la baja por lesión de su director de juego, Tkaczyk, sometía a examen al vigente campeón del mundo. Y el alumno empezó mal la sesión: suspenso en la artillería (Beláustegui seguía sin entrar en juego) y en el contragolpe (casi inexistente), y aprobado raspado en las superioridades numéricas. La defensa y la portería tampoco brillaban, y el ataque posicional se salvaba por la calidad individual de Iker Romero y Alberto Entrerríos, quienes también fueron las mejores bazas en los partidos anteriores, pero con abundantes tiros al muñeco que convertían al portero polaco Szmal en mejor de lo que es. Gracias a esos dos hombres, España remontó el 6-4 y se fue al descanso con un gol de ventaja.

La segunda mitad comenzó en el mismo tono desvaído, con pérdidas de balón que permitieron empatar a los polacos, convencidos ya a esa altura del duelo de que podían dar una sorpresa aún mayor que la eliminación de Suecia (por un gol) en las eliminatorias previas. Polonia empató (17-17) en el minuto 33.

Barrufet, decisivo

Lo que cambió en ese momento se resume en un apellido: Barrufet, que convirtió una actuación gris en una exhibición. Y Rocas, en el extremo derecho, y Uríos se sumaron, con ejecuciones precisas, al buen hacer de Iker y Entrerríos. Y así se fue España en el marcador, pero sin dar la sensación de solidez y brillantez que debe distinguir a un campeón del mundo, hasta que los polacos tiraron la toalla y dieron facilidades para que su rival lograse una amplia diferencia.

Pastor se muestra convencido de que los jugadores que aún no han destacado lo harán en los próximos días, y merece crédito: eso es lo que pasó hace un año en el Mundial de Túnez. Pero es muy difícil ser campeón de Europa sin lanzamiento de larga distancia ni contraataque.




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