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Miércoles, 1 de febrero de 2006
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Ventajas de ser académico
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Nacho Vigalondo ya ha reservado dos butacas en la gala de los Oscar del 5 de marzo, a 50 dólares por cabeza. Las hay más caras, a 350 dólares, pero en todas deben sentarse los miembros de la Academia de Hollywood, un privilegio del que goza el cineasta cántabro, nominado el pasado año por su cortometraje '7.35 de la mañana'. Con la candidatura recibió una invitación para convertirse en académico. Hay 6.000 y representan 14 ramas de la industria.

«Tendría que vivir en Los Ángeles para disfrutar de los privilegios que conlleva ser académico», aclara Vigalondo, que estos días compite en el festival de Clermont- Ferrand con 'Choque'. Y enumera algunas ventajas de ser 'vip' en la Meca del Cine. «Publicaciones, pases de películas, cursos, la alucinante biblioteca del Fairbanks Center ». Se deja una prebenda envidiada por cualquier cinéfilo: la posibilidad de ver las películas que compiten por el Oscar para votarlas; por supuesto, mucho antes de que se estrenen en los cine españoles.

Los grandes estudios y las distribuidoras independientes intentan asegurarse que los académicos vean sus estrenos, así que organizan pases y les hacen llegar copias en DVD. Vigalondo acumula ya una bonita colección de títulos, pero con una particularidad: la mayoría de DVD vienen con un mecanismo anticopia y sólo pueden visionarse en un reproductor especial que también envía la Academia. El objetivo es evitar que algún avispado haga negocio al piratear los denominados 'screeners'. Los controles son tan férreos que hace dos años la Academia expulsó a Carmine Caridi, un actor de 70 años visto en 'El padrino' que había colgado en Internet copias de 'Mystic River'.

Otras veces las productoras son estrictas y exigen que un filme se vea en un cine con controles a la puerta: quien no acredita que pasó por butaca no podrá votarlo. Nacho Vigalondo ya ha mandado su voto a Price Waterhouse Coopers, la consultoría que realiza el recuento. Ha elegido el mejor cortometraje en su categoría y, como el resto de los académicos, la mejor película. Pero no suelta prenda. «Me da vergüenza decir cuál he votado. Además, el voto es secreto».




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