|
|
|
EL MOSAICO
María José González reflexiona sobre el tiempo que se puede llegar a tardar en aparcar en Vitoria. «Una información publicada hace unos días en su diario afirmaba que cuesta un máximo de trece minutos. ¡Qué suerte tienen algunos! Yo vivo en el barrio de Santa Lucía, donde es prácticamente imposible aparcar, al menos por la noche. En las plazoletas se ha creado de forma espontánea una fila de estacionamiento en la parte central porque no hay manera de dejar el coche. He llegado a estar más de media hora dando vueltas por las calles del barrio para, al final, tener que dejar mi vehículo encima de una acera, donde no se interfiera el paso de peatones. Otras veces, tengo que utilizar los pasos de cebra. Y como yo, muchos otros vecinos. Urge hacer un aparcamiento».
José Ignacio Pérez, de Vitoria, se queja de la poca educación cívica que tienen los dueños de algunos perros que no recogen las heces depositadas por su animal en la vía pública. Su crítica se extiende además a los servicios municipales de limpieza. «En la plaza de la estación de Renfe hay un excremento de perro desde las últimas navidades. A fecha de hoy, aún no lo han limpiado. Parece mentira lo que dura. Cada día es más pequeño, pero calculo que no desaparecerá hasta marzo. Haremos apuestas».
|
|
|
|
|
|
| |
| |
|
|
[an error occurred while processing this directive]
|