Los ciudadanos estamos hartos de partidos que hacen juegos de intereses particulares, intentando salir en las fotos y queriéndose llevar los méritos a su zurrón. Como caso patético, el de CIU. Se está negociando la manera de autogestionarnos dentro de Cataluña y me gustaría ver más actitudes como la de ERC (no les voto), verdaderamente digna y audaz, en contra de posturas posibilistas e interesadas. Al PSOE lo hemos visto con un talante amable, pero no se ha movido ni un milímetro de lo que se proponía de entrada, contradiciendo el compromiso de Zapatero de respetar el acuerdo del Parlamento catalán. Si ni aceptan que somos una nación (¿son ellos quienes deben permitírnoslo?), ¿cómo nos van a dejar tener una buena financiación que permita afrontar unas mínimas coberturas sociales para todos los que viven en Cataluña? La negociación es desigual, como siempre en este Estado, porque el PSOE tiene la potestad de negar y el ahora roto cuatripartito sólo puede retirar el Estatuto y quedarse sin nada, de forma que el Gobierno ha forzado a PSC, ICV y CIU a aceptar el 'máximo' posible. Otra vez los catalanes nos sentiremos menospreciados en esta España que parece que tanto nos quiere y que no nos permite salir de ella amistosamente. Una España de la que la mitad directamente nos odia, nos boicotea, nos atribuye egoísmos muy alejados de la realidad e inventa situaciones de persecución del castellano; y la otra mitad no piensa igual, pero calla y no es capaz de hacer aflorar el sentido común.
Realmente, lo más positivo de este Estatuto será que ha puesto a cada cual en su lugar y ha desvelado que el talante tan de moda sirve para esquivar los verdaderos debates.