'Obaba' era la gran favorita de la noche con diez nominaciones. Y se conformó con el Goya al mejor sonido. Fue la gran perdedora de una gala plúmbea marcada por la nostalgia al repasar veinte años de historia de los premios, que discurría con la misma lasitud con que nevaba en el exterior del Palacio de Congresos de Madrid. Isabel Coixet, recién aterrizada del festival de Sundance, agradeció con su habitual jerga entre nerviosa e infantil los Goya a la mejor película, dirección, guión y producción. Antonio Banderas lució su mejor sonrisa al desvelar la cinta triunfadora: hacía 19 años que no pisaba la ceremonia.