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Viernes, 27 de enero de 2006
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SOCIEDAD
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Llevar la condena grabada en la piel
ODIO. Integrante de una mara guatemalteca. / EFE
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«Perdóname madre mía por mi vida loca» es un mensaje tatuado en la piel que llevan muchos de los integrantes de la mara 'Salvatrucha', una banda formada por numerosas células que fue creada, como la mayoría, por inmigrantes salvadoreños en Estados Unidos. Ocurrió en 1969 y la deportación policial facilitó su extensión en el país de origen de sus creadores. Hoy, la pequeña república sufre un promedio diario de doce muertes, aún mayor que cuando la desgarraba la contienda civil, debido al auge de la delincuencia, fenómeno ligado a esa expansión de las bandas y el delito organizado. Los intentos pacíficos de resolver el problema pasan por borrar esos signos identificativos que cubren la piel de los 'mareros' hasta cambiar el color del rostro.

Su permanencia delata la conexión del joven con el grupo y, a menudo, le impide conseguir un empleo. También le convierte en blanco fácil para la venganza de antiguos compañeros y adversarios. Los pandilleros arrepentidos piden la mejora en las condiciones de las cárceles, donde se hacinan enemigos irreconciliables, la capacitación laboral ymedios para borrar esas marcas de una vida loca y peligrosa.



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