El Departamento de Interior del Gobierno vasco, en cumplimiento de la orden judicial, planteó ayer un operativo preventivo del que finalmente no tuvo que hacer uso. La discreción del dispositivo de seguridad -no se vieron unidades de la Ertzaintza en las inmediaciones del BEC-, contrastó con el impresionante despliegue organizado a pocos metros, concretamente en Megapark, donde permanecían aparcadas 24 furgonetas de antidisturbios.
En ningún momento del acto político se vieron simbologías, carteles o pancartas de la ilegalizada Batasuna, como exigía la Audiencia Nacional, ni se profirieron gritos a favor de ETA. El único signo visible del control de la convocatoria fue el vuelo permanente de dos helicópteros de la Policía autónoma durante el transcurso de la cita, que discurrió con absoluta normalidad y sin ningún tipo de incidentes.
A primera hora de la tarde, patrullas de la Ertzaintza permanecían bloqueando el acceso al BEC y a Barakaldo desde el puente de Rontegi. Poco después, sin embargo, procedieron a retirar las vallas instaladas en primera instancia. En la autopista A-8, a la altura de Galdakao, así como en el cruce de Erletxes de la carretera nacional 634, también eran visibles varios vehículos policiales.
Una anécdota sirve para ilustrar la concienciación de la consejería de Interior ante la convocatoria de ayer. El pasado jueves por la noche, en la despedida de soltera de una ertzaina en La Arboleda a la que acudieron numerosos compañeros, apareció un coche patrulla en plena fiesta para recordar a los presentes que el sábado tendrían trabajo como consecuencia del dispositivo especial previsto.