 DERROTA. El Barakaldo no pudo superar el potencial de otro de los equipos punteros. / JORDI ALEMANY
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| BARAKALDO 27 - TEUCRO 30 |
Barakaldo: Canzoniero, Fredsgaard (1), Ruesga (4), Peciña (3), Begoña (1), Arroyo (4) y Polacovic (6) -siete inicial-; Alberto, Fekete, Peña (1),De la Hoz (2), Xabi González (3) y García (2).
Teucro: Ristovski, De Uribe, Vigo, Fontenla (6), Dasilva (5), Kis (3) y Benaches (6) -siete inicial-; Santana, Guardiola, Carrera (4), Simón (2) y Cruz (4).
Árbitros: Belloso y Elcano (Colegio Navarro). Excluyeron al local Peciña (2) y a los visitantes Guardiola, De Uribe (2), Dasilva y Cruz.
Parciales cada cinco minutos: 2-2, 5-4, 7-7, 9-10,11-11, 12-15 (descanso); 14-19, 15-21, 16-25, 17-27, 21-28 y 27-30. |
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El Barakaldo perdió ayer su primera gran batalla. El Teucro se llevó los dos puntos de Lasesarre en el duelo entre dos de los aspirantes al ascenso de categoría que cerraba la primera vuelta de la temporada en la categoría. Los de Juan Domínguez fallaron en el momento más inoportuno y desperdiciaron una buena oportunidad de dar un salto cualitativo, ganar moral y reivindicarse ante una afición más numerosa en vísperas de enfrentarse al Antequera, otro de los equipos que puja por alcanzar la Liga Asobal.
El de ayer era un partido más en lo que a los números se refiere, pero los dos equipos sabían que además del reflejo clasificatorio podían dejar a un rival atrás. En esa lucha psicológica fue más fuerte el conjunto gallego, descendido de la máxima categoría en la pasada campaña y con hombres que supieron imponer su criterio en el partido ante un Barakaldo demasiado tenso, impreciso e indeciso en sus acciones.
Arrancó bien el equipo de Domínguez en lo que al marcador se refiere. Fue por delante al amparo de la actuación del portero Canzoniero, pero no supo aprovecharse de ello y chocó una y otra vez contra la durísima defensa 5-1 que dispusieron los gallegos. Fue entonces cuando le empezó a temblar el pulso y sólo Polacovic y Ruesga encontraron el camino del gol. Las cosas comenzaron a torcerse cuando los técnicos gallegos cambiaron a Ristovski por Santana en la portería y éste último comenzó a parar.
Despegue y hundimiento
El Teucro encontró en este cambio la solución para cerrar por completo su defensa, mientras que en ataque el pivote Benaches acribilló desde los seis metros al meta local. Con todo, la igualdad persistió hasta los minutos finales en los que la salida del ex-auriazul Cruz dio alas a los visitantes para escaparse al descanso con una máxima ventaja de tres goles.
El Barakaldo pareció no asimilar el despegue foráneo y en la reanudación saltó a la cancha bloqueado, sin ideas y con precipitación. Esto se tradujo en imprecisiones en los lanzamientos y en pérdidas de balón, lo que aprovechó el conjunto visitante para disparar la diferencia hasta los diez goles a falta de diez minutos para el final del partido, una renta imposible de recuperar en ese tiempo. Los locales estaban hundidos, pero sacaron fuerzas de flaqueza para intentar una remontada épica. Presión, velocidad para robar balones y un rápido contragolpe fueron armas útiles sólo para maquillar el marcador.