El Correo Digital
Sábado, 21 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
EDICIÓN IMPRESA
CON REMITE
Listas y esperas
A mí no me ha pasado nunca, toco madera recia, pero a gentes muy cercanas sí: tener que esperar lo indecible a que te atienda el médico, considerarte a ti mismo una pieza de engranaje a cuya reparación nadie responde, sufrir dolores o quebrantos sin que nadie te llame siquiera por teléfono. O esperar a que te operen cuando el impasible San Juan baje el dedo. Y en ello estamos a estas alturas, con leves disculpas protocolarias disfrazadas de datos estadísticos por parte de la autoridad competente.

La saturación que padeció Txagorritxu a principios del año pasado por culpa de la gripe, mal acompañada por una complicación bíblica, ya supuso, digámoslo así, el desbordamiento del sistema y el desvío de pacientes hacia otros centros de asistencia médica. Es un ejemplo, no tanto de lo que pasó sino de lo que puede volver a pasar en cualquier momento si no se toman medidas. No es un asunto trivial que pueda despacharse con una declaración de buenas intenciones: se trata de la salud de las personas y con eso no se juega, o no debería jugarse.

El director gerente de Txagorritxu tiene razón al explicar el desconcierto producido en su hospital por la confluencia nefasta de dos fenómenos coyunturales,una gripe desoladora y un conflicto laboral en 2005, como causas del desmadre producido entonces. Cierto es que se trataba de fenómenos controlables de efectos transitorios, pero eso no explica del todo lo que pasó.

Estamos hablando de un hospital y un hospital necesita medidas de emergencia mucho más que cualquier otra institución de servicio público. En otras palabras: todo se pudo prever y no se previó a tiempo.

Reducir las listas de espera es una buena intención que en este país tarda siglos en hacerse real. El sistema sanitario es el pilar fundamental del llamado estado del bienestar, ese aparato ficticio del que tanto se alardea en las tribunas y foros. Lo que me llama la atención, o ya no, es que las cosas sigan más o menos como siempre y que los hospitales se sigan saturando, las demoras continúen, los quirófanos parezcan instancias inalcanzables y los pacientes sigan teniendo la sensación de que para cuando les intervenga el galeno ya no estarán aquí. Es una sensación falsa la mayor parte de las veces, pero quien la sufre no la olvida.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]