«Las amatxos lo miman. Vaqueros y alpargata, cara sin jeta. Truman Capote y Corto Maltés de potes en Anoeta. Corazón que encadena mi marmitako. Sin cocaína, te celebra Sabina. Firmado: el flaco». Con estas coplas encadenadas, el compositor y cantante Joaquín Sabina rindió ayer su particular homenaje al donostiarra Íñigo Argomániz, artífice y descubridor de lo que se ha venido a llamar 'sonido Donosti' y que recibió en la capital guipuzcoana el Tambor de Oro, el galardón más popular que el Ayuntamiento donostiarra concede cada 20 de enero, Día de San Sebastián.