Dmitry Piterman dinamitó ayer el único periodo de paz interna de la temporada. Diez días después de un relevo técnico elogiado por la plantilla tras el triunfo de Riazor y apenas a 72 horas de la visita al Camp Nou, el presidente albiazul desautorizó ante el vestuario y después en público al nuevo entrenador, Juan Carlos Oliva. «No tiene autonomía ni plenos poderes; nada ha cambiado, plenos poderes sólo los tengo yo», afirmó. En este sentido, aseguró que hizo cambiar la alineación del pasado domingo ante el Deportivo. Manifestaciones que chocan directamente con las palabras del técnico. «Estoy contento porque tengo plena responsabilidad. Hago mi trabajo como cualquier otro técnico», decía Oliva a este periódico el pasado lunes.