Jone Goirizelaia, defensora de los dirigentes de Batasuna procesados en el sumario que investiga su presunta vinculación con ETA, acudió ayer a la Audiencia Nacional con una recusación contra Fernando Grande Marlaska, que no prosperó, «por parcialidad manifiesta». Goirizelaia llegó al despacho del juez sobre las 10.45 horas, entregó al magistrado el escrito de recusación y le comunicó que acababa de presentar en el Supremo una querella criminal contra él por un delito de prevaricación.
Según el texto de la querella, Grande Marlaska se disponía a adoptar, «de forma premeditada», una decisión ilegal a sabiendas, como era renovar la suspensión cautelar de actividades políticas de Batasuna cuando esa medida, en su opinión, no es posible, por estar el partido político disuelto desde 2003.
Era un intento desesperado. La querella hubiera tenido que estar admitida a trámite días atrás para servir como apoyo a la recusación. En ese caso, la vistilla sobre medidas cautelares se hubiese suspendido y el incidente hubiese tardado en resolverse entre tres y cuatro días, lo que hubiera dificultado, si no impedido, que la Audiencia Nacional prohibiese el congreso de Batasuna .
Sin embargo, Grande Marlaska, con el apoyo del fiscal y las dos acusaciones particulares, acordó, a la vista del artículo 11.2 de la ley del Poder Judicial, que la recusación no podía ser admitida porque se había planteado en «abuso de derecho», al estar injustificada y presentada con ánimo dilatorio. El juez y las partes no observaron indicio alguno que justifique la acusación de «parcialidad manifiesta» del magistrado.