Una vez en vigor la nueva ley antitabaco, el Ministerio de Sanidad espera recoger sus frutos con la reducción de las enfermedades y muertes asociadas al consumo de esta droga legal. Según cálculos del departamento de Elena Salgado, las restricciones impuestas por la ley, la proliferación de los espacios sin humo -centros de trabajo, lugares públicos cerrados...-, la reducción gradual del consumo de tabaco y del número de fumadores, rebajará hasta un 10% la tasa anual de mortalidad asociada al tabaquismo, vistos los resultados en otros países pioneros en las políticas prohibicionistas.