El Correo Digital
Lunes, 16 de enero de 2006
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CICLISMO
 
EDICIÓN IMPRESA
 
MADARIAGA, preocupado por el estado de la cantera. / M. BARTOLOMÉ
MIGUEL MADARIAGA MÁNAGER DE EUSKALTEL-EUSKADI
El verano permanece coagulado en Benidorm. Un oasis vallado por montañas y rascacielos. A las cuatro y veinte de una tarde de enero como la de ayer, el sol templaba los maillots naranjas del Euskaltel-Euskadi. Acababan de llegar del norte. Son aves migratorias. Viajan hacia el calor. Miguel Madariaga observaba a sus ciclistas. Los dorsales salían de los coches como de una armería. Quedaban un par de horas de luz mediterránea y había que aprovecharla. A entrenar. Es un equipo que lleva dos años corriendo cara abajo y sus responsables quieren que ese gesto cambie: piden un equipo con el mentón enhiesto, que dé la cara. Madariaga ha sido las cuatro esquinas de este equipo. Ahora le ha dejado una a Igor González de Galdeano, el nuevo responsable de la planificación deportiva. Esto es, de sacar el tono naranja de la cola del UCI Pro Tour y colocarlo a la vista.
 
 

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