Siempre ha mantenido un matiz melancólico en su mirada, hasta cuando perseguía en calzones a macizas. Pero quién iba a adivinar que José Luis López Vázquez era un cómico triste. «No he sido un hombre divertido en el trato personal. Siempre estoy pensando, retraído, meditabundo». 83 años y se presenta a la entrevista como un pincel. Siempre ha tenido cara de llevar corbata. Pero ni un chiste. «No practico la simpatía. Nunca he ejercido de actor a tiempo completo, me he guardado el sentido del humor para los personajes. No voy por el mundo diciendo aquí hay un actor gracioso».