El rechazo de la OPA de Unipol obliga a la aseguradora boloñesa a deshacer su red de pactos en la BNL y reducir su control, directo o indirecto, al 30% de las acciones. Actualmente, posee el 14,9% y a través de diferentes alianzas con hasta 15 socios distintos supera el 50%. Si ninguno de ellos decide tomar el relevo de Unipol, algo bastante improbable, tiene seis meses para vender y desvincularse de sus acuerdos. El plazo que otorga la ley es de un año, que comenzó a contar cuando se realizó la operación el pasado mes de julio. Por tanto, el tiempo se acabará en julio.
Por tanto, quedaría libre el camino para la aparición de un comprador, que la prensa italiana y los analistas identifican sin dudarlo en el BBVA. El principal diario económico, 'Il Sole 24 ore', aseguraba ayer que la entidad española lanzará una nueva OPA y que será en metálico, no en cambio de títulos como en la primera ocasión del pasado mes de marzo. Según el rotativo, la oferta debería ser igual o superior a los 2,7 euros propuestos por Unipol y requeriría un desembolso de al menos 6.000 millones de euros. De esa forma, se abriría una vía de salida para los socios de circunstancias de la aseguradora. Del mismo modo, podrían secundar el plan Diego Della Valle y Generali, que con el 5% y el 8,7% han sido hasta ahora los socios de BBVA en la BNL.
No faltan los rumores sobre la posibilidad de que también aparezca un tercer competidor. Se ha hablado sobre todo de los bancos San Paolo-Imi y Monti dei Paschi di Siena. El primero desmintió ayer cualquier interés.