Paseando por un parque me sale un gran perro al paso. Sus ladridos, insistentes, invitan a detenerse. No le tengo miedo, si acaso respeto, pero ha conseguido asustarme. Instantes después aparece el dueño. Intenta tranquilizarme. La situación es real. Y cotidiana. La mayoría de las veces no pasa de lo anecdótico. En otras ocasiones, se queda grabada como una pesadilla.«No muerde. Sólo quiere jugar», asegura. Entre el 3% y el 6% de la población española sufre alguna fobia específica o miedo patológico, término utilizado por los especialistas para referirse al «temor hacia un objeto, situación o animal cuya sola presencia provoca ansiedad».