El Correo Digital
Jueves, 5 de enero de 2006
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OPINIÓN
EDITORIAL
Morales en Madrid
La visita a Madrid del presidente electo de Bolivia, Evo Morales, ofrece una ocasión de oro para que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ejerza una influencia moderadora sobre el político boliviano. Tras ganar las elecciones hace unas semanas con un fuerte respaldo popular, el líder cocalero ha dejado claro que participará en una alianza estratégica con Fidel Castro y Hugo Chávez, se ha mostrado extremadamente crítico con la política de George W. Bush y ha anunciado también la «refundación» de su país y la nacionalización del importante sector del gas, en el que las empresas españolas están muy presentes; tanto que España es el tercer inversor extranjero en Bolivia, cuenta ya con 140.000 emigrantes bolivianos y aportará en adelante unos 50 millones de euros anuales en concepto de cooperación al desarrollo.

La aparente buena relación personal entre los presidentes español y boliviano debería facilitar que el mensaje de prudencia calase en el mandatario recién elegido. Frente al populismo y la inestabilidad política en Latinoamérica, el Ejecutivo de Zapatero debe alentar sin titubeos el buen gobierno, la transparencia, la lucha contra la corrupción y la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras como el mejor camino en la consecución de un redistribución justa de la riqueza; algo que en un país devorado por la deuda externa y que soporta tasas de pobreza del 63% de la población sería infinitamente más efectivo que la expropiación del único tejido industrial con capacidad de crear desarrollo.

Los empresarios españoles han reclamado al propio presidente boliviano el cumplimiento de las reglas del comercio internacional, y el ministro Montilla se ha mostrado relativamente satisfecho ante la «prudencia» mostrada por Evo Morales. Pero las repetidas alusiones del presidente electo de Bolivia respecto al cambio en las reglas del juego -que el titular de Industria ya consideraba inevitables- o sus declaraciones sobre la necesidad de Bolivia de tener «socios y no dueños» en la explotación de los recursos naturales mantienen la expectativa sobre los derroteros que finalmente tomará el nuevo Gobierno de La Paz.



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