En esta anodina época de lo 'políticamente correcto', el Zalgiris Kaunas representa un soplo de aire fresco. Desde el inicio del curso baloncestístico, varios de sus integrantes han largado a los cuatro vientos que aspiran -como mínimo- a plantarse en la 'Final Four' de Praga. Jugadores como Tanoka Beard, Reggie Freeman, Ed Cota o Larry Ayuso -un tercio de la plantilla- han pronosticado la presencia de su formación en la reunión más elitista del baloncesto continental.
«Este equipo quiere ganar la Euroliga y la Liga lituana», soltó sin tapujos el puertorriqueño dos días antes del Zalgiris-TAU. Gran parte de la prensa de su región, ensimismada por el sobresaliente rendimiento del equipo, también se ha imbuido de este espíritu, a medio camino entre el arrojo y la inconsciencia.
Aunque también es cierto que otros integrantes de la plantilla, léase Jankunas y Lavrinovic, han intentado mostrarse más cautos. Esta pareja ha fijado el 'Top 16' como objetivo ineludible. «Luego, ya intentaremos dar otro salto más», han destacado al unísono. El año pasado ya alcanzaron esa fase. Acabaron últimos del lote, por detrás de Panathinaikos, TAU y Climamio Bolonia.
La Euroliga del 99
De momento, el ambicioso discurso ha surtido efecto. El Zalgiris sólo ha encajado dos derrotas en la Euroliga. Asimismo marcha invicto en su torneo doméstico. Incluso venció a su eterno enemigo, el Lietuvos Rytas, inesperado líder a su vez del Grupo B.
El Zalgiris es el equipo del torneo europeo que mejor rebotea y el segundo que más tapona. Al mismo tiempo se ha hecho fuerte en su pabellón, candado a extraños tras dos meses de competición. No obstante, esta escuadra de clase media-alta aún parece demasiado endeble para levantar el cetro de la Euroliga.
Ya lo hizo en una ocasión. Fue el 22 de abril de 1999, con Stombergas o Tyus Edney como principales baluartes, cuando se impusieron en la gran final al Kinder Bolonia. El 82-74 permitió al capitán Darius Maskoliunas levantar el trofeo más codiciado y convertir a los componentes de aquella plantilla en poco menos que dioses. Ahora, siete años después, el Zalgiris con menos lituanos de la historia aspira a repetir la gesta.