El Correo Digital
Jueves, 5 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
ARTÍCULOS
Vitoria y la Academia Cervántica Española
En 1605 se publicó la primera edición de 'El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha', la obra más universal de la literatura española. Cuatrocientos años más tarde, el recién terminado 2005 sirvió para conmemorar la importancia de la efemérides. El 26 de septiembre de 1604 un privilegio real, a favor de Miguel de Cervantes Saavedra, le permitió imprimir (20 de diciembre) un libro que apareció en el mercado a principios de enero de 1605. Diez años más tarde y cinco meses antes de la muerte de su autor, en 1615, se publicó en Madrid la segunda parte del Quijote. Traducido a los principales idiomas del mundo -recordemos que el Quijote es el libro más leído después de la Biblia-, puede ser calificado de 'best seller' internacional y secular. Curiosamente, fue Inglaterra la primera nación que consideró el Quijote una obra universal y a su autor un genio; después lo hizo Francia y cien años más tarde España.

España y su retraso en todos los órdenes respecto a la vanguardia europea. España, su desconsideración hacia lo propio y su interés por lo ajeno. España y su maltrato hacia sus hijos predilectos. España y su miseria moral alentada por retrógrados, caciques y parásitos. Este panorama, nada alentador, se acompañaba por esperanzadoras 'islas' de saber, de cultura, de interés por el ser humano, de valores ilustrados. Y en este sentido, cabe destacar que en una 'porción' de la misma, la cultura alavesa y vasca del siglo XIX fue consecuencia, en gran medida, de la tradición en este mismo campo potenciada por la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País desde el siglo XVIII. Esta tendencia se mantuvo durante todo el siglo siguiente y se vio acompañada de la labor que en este mismo ámbito desarrollaron múltiples entidades, públicas y privadas, que actuaron de portaestandartes culturales en la provincia de Álava.

Toda ciudad tiene su cultura y es reflejo de la misma. La 'provinciana' Vitoria, aún siendo capital institucional, y por qué no administrativa (algún día), de la Comunidad Autónoma del País Vasco, es un compendio de la tradición histórica y cultural que señalábamos con anterioridad. Compendio que incluye, lamentablemente, la ranciedad elitista de quienes dominaban la ciudad; lastre que en pleno siglo XXI nos sigue acompañando. Pero al margen de esta realidad, recordemos que dos siglos antes del que acabamos de iniciar (pleno siglo XIX), en la Vitoria decimonónica, unos cuantos entusiastas de la obra cervantina e intelectuales copartícipes del desarrollo cultural de la ciudad, crearon hace 132 años una institución, la Academia Cervántica Española, en la que dar vigencia a la historia literaria española, recoger la tradición de la obra cervantina y reivindicar los principales valores que ésta nos ha legado.

Nacida en 1873, sus estatutos fueron aprobados en junta de 15 de mayo de 1874, después de ser presentados por el creador de la misma, Fermín Herrán Tejada, revisándolos y ratificándolos una comisión integrada por gran parte de la intelectualidad vitoriana, (alentada por el Sexenio Revolu- cionario y la Primera República) que formó parte de otras importantes instituciones culturales de la ciudad (Ateneo, Universidad Literaria, La Exploradora, Academia Alavesa de Ciencias de Observación, etcétera) y que en posteriores artículos analizaremos. Recordemos a Julián Apraiz, a Federico Baraibar, a Sebastián Abreu, a Ángel María Alvarez, a Herminio Madinaveitia, a Eulogio Serdán y al mencionado Herrán. La principal actuación del citado centro literario, a lo largo de su existencia, fue celebrar los sucesivos aniversarios de la muerte de Cervantes, entre los que cabe destacar el de 1888 y el tercer centenario verificado en 1905 en Vitoria.

Al igual que ocurre en la actualidad, la Academia no pretendió únicamente conmemorar el aniversario de la publicación de un libro o celebrar la categoría de su autor. La importancia del Quijote, su significado y su universalidad, hacen que la celebración de este cuarto centenario revista unas características especiales. Esto mismo pensaron los académicos del tercer centenario. Lo imprescindible del Quijote y de la vida y obra de su autor, Miguel de Cervantes, radica en que es un símbolo para la humanidad. Símbolo encarnado y revestido por el universo de valores cervantinos que en un mundo difícil, turbulento y en permanente cambio como el nuestro reivindica, como grandes tareas humanas, la búsqueda constante de la libertad y la utopía; plasma la necesidad de una sociedad plural en la que coexistan la religión, el laicismo y el mestizaje y, además, hace apología de la tolerancia, el respeto, la compasión y la fraternidad como virtudes cívicas necesarias en el mundo actual.

El autor del Quijote fue, sin duda alguna, un maestro en la fusión de cultura e ideas y pensamiento, una figura de reconocimiento universal indiscutible desde las ideologías más antagónicas, un escritor que captó ya en su época que el único y verdadero enemigo de la civilización es la civilización misma. De todo ello participaron los creadores de la Academia Cervántica Española, plenamente imbuidos de los valores a los que aludíamos con anterioridad, y de ahí que debamos reconocer su labor en una pequeña parte de la violenta, convulsa y cainita España del siglo XIX.



Vocento
[an error occurred while processing this directive]