Testigos de la gran transformación que ha experimentado Barakaldo en los últimos años, sus vecinos tienen estas Navidades la posibilidad de conocer aún más la historia y la evolución del municipio a través de un itinerario en autobús o tren organizado por el Ayuntamiento. Entre los días 28 y 29 de diciembre cuatro grupos de unas 40 personas disfrutaron de este didáctico trayecto que también se llevó a cabo ayer y que se repetirá hoy. En total, 320 baracaldeses repasarán con la iniciativa el pasado de un municipio que llegó a gigante industrial.
El recorrido, que dura dos horas, arranca en la casa de cultura Clara Campoamor. «En la Edad Media había más de veinte casas-torre. Aquella de la ladera es la de Susunaga», indicaba ayer Iñigo Andrés, un profesor asignado al programa 'Ezagutu Barakaldo'. Los vecinos, que tuvieron a su alcance numerosas fotografías, pudieron recordar cómo era la vega de Ansio antes de que se construyera el BEC.
«Primero fue zona de marismas y había diversas aves acuáticas. Cuando subía la marea se inundaba. ¿Era más bonito que Urdaibai! Luego se fue desecando, echaron tierras y hubo huertas y ganado. En los años 50 y 60 construyeron el tren de laminación de Altos Hornos y en los 90 los terrenos quedaron vacíos», explicó el experto, que hizo un repaso del municipio desde la Baja Edad Media hasta hoy.
El autobús pasó junto al Palacio de Justicia, la Plaza Bide Onera, el Paseo de los Fueros y la Herriko Plaza. «A mi me gustaba más cuando estaba la 'Rana'», comentó uno de los vecinos. No faltaron paradas para profundizar en edificios como el Palacio Larrea, hoy convertido en restaurante. «Se pueden ver aún las picadas de un cañonazo», añadió el profesor. En el viaje se habló de las guerras entre gamboínos y oñacinos, el castillo y la torre de Lutxana o la dársena de Portu, donde hay algunos pecios hundidos.
Parada junto a la ría
«Ese barco pesquero lleva hundido 22 años. Parece que se va a restaurar. Era de dos hermanos bermeanos que no llegaban a un acuerdo sobre quién se lo iba a quedar», indicó el experto. La parada junto a la ría, donde se podían ver gaviotas y cormoranes, fue una de las que más disfrutaron los niños.
El autobús llegó hasta la Fundación Miranda. Después el grupo se acercó a la iglesia de San Vicente, del siglo XIV, la más antigua de Barakaldo. Enfrente se levantó el primer Ayuntamiento. «El actual es el tercero», informó Andrés, que al pasar por el Megapark y bordear el BEC recordó que la ría «en su día se metía por aquí». Tras dos horas, el viaje tocó a su fin. «Conoces más cosas de Barakaldo. Lo ves desde otra perspectiva», señalaron los vecinos tras compartir muchos recuerdos.