-En los últimos años, si un partido ha cambiado, ese ha sido el PSE-EE. ¿Se trata de una virtud o un defecto?
-Es una necesidad para realizar una contribución como una fuerza política responsable que apuesta por la paz y que tiene que ir generando las condiciones a todos los niveles para que ese proceso de paz llegue. Y corregir la estrategia respecto a lo que se acordó bajo la dirección de Nicolás Redondo, a mí ya me parecía entonces imprescindible. Además, hay una sintonía perfecta entre Patxi López, Eguiguren, José Luis Rodríguez Zapatero y Rubalcaba.
-¿Pero no ha sido un viraje demasiado grande?
-No lo creo. ¿Ay de aquellos partidos que no son capaces de cambiar, no sólo su estrategia, sino un sentimiento sobre lo que debe ser este país y conseguir la paz! Y el PSE-EE, en un momento determinado y de la mano del PP, no iba en la buena dirección.
-Echando la vista atrás, ¿tiene la sensación de que ha ganado a quienes hace años rebatían sus tesis dentro del PSE?
-El que ha ganado ha sido el Partido Socialista y el propio País Vasco con una formación que está desarrollando la labor que le corresponde, deshaciendo entuertos y equívocos del inmediato pasado con Nicolás Redondo. Evidentemente, ahora estoy mucho más a gusto en el PSE-EE.
-¿No es un poco lamentable que un ex secretario general no participe en el día a día del partido?
-Es una decisión que él adoptó desde el comienzo, distanciarse del partido, no asistir a reuniones ni a comités nacionales. Por el contrario, se ha acercado, ¿vamos!, está en los círculos del PP. Él sabrá por qué.
-¿Piensa que él y otros compañeros como Rosa Díez pueden acabar en el PP?
-Creo que no acabarán con el carné del PP, pero le están haciendo el juego de un modo harto peligroso.
-¿Cómo ve la actitud de los populares?
-Eso es lo que me preocupa, que no gire ni siquiera un grado. Es evidente que el concurso del PP será necesario para conseguir la paz y la normalización política.