Con elegancia, alegría y precisión, el maestro letón Mariss Jansons debutó como director del célebre Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, que desde el Musikverein de esta capital llevó a 60 países la tradicional música de la dinastía de los Strauss y un homenaje a Mozart.
'Las bodas de Fígaro' de Wolfgang Amadeus Mozart, en la primera parte del concierto más famoso del mundo, fue la apertura del gran homenaje que los filarmónicos vieneses, Austria y todo el mundo rendirán en 2006 al genial compositor con motivo del 250 aniversario de su nacimiento.
Jansons, de 63 años, vio cumplirse «uno de sus grandes sueños», al debutar con la batuta en este evento en la Sala Dorada del Musikverein, adornada con 30.000 flores de la ciudad de italiana de San Remo, que las envía para este evento desde hace un cuarto de siglo.
Entre las primicias del maestro letón destacó la polka 'Telephon' de Eduard Strauss, que concluyó con el inesperado sonido de un teléfono móvil. Su propietario, el propio director de la orquesta, lo sacó del bolsillo y lo apagó con muestras de culpa para retomar la batuta y hacer sonar las últimas notas de la polka, entre las risas del público.
El resto del programa estuvo concentrado en los tradicionales valses, polkas y marchas de la familia Strauss, mientras que el arreglo de Joseph Lanner de varias melodías de óperas de Mozart en el vals 'Die Mozartisten' ('Los mozartistas') resaltó la influencia del arte de 'Amadeus'.