Unos 55.000 alaveses cobran mensualmente una pensión del sistema público de bienestar, ya sea por jubilación, viudedad, o invalidez. Según datos de la Seguridad Social, la prestación media ronda los 730 euros. Pues bien, 4.500 de estos ciudadanos complementan su manutención con los pagos que reciben de su plan de previsión.
Según estimaciones de la Federación de EPSV, las entidades financieras abonan a cada beneficiario unos 750 euros que les sirven «para conservar el nivel de vida que llevaban durante su etapa laboral», en palabras de un portavoz de la Caja Vital. A su juicio, estas cifras ponen de manifiesto la «importancia» de ahorrar hoy con vistas al mañana.
Una persona que empiece a los 35 años a aportar 100 euros al mes a una EPSV con una rentabilidad del 3,66% habrá acumulado 107.000 euros cuando se jubile. Si retrasa su decisión hasta los 45 años, a los 65 tendrá 35.000 euros, un 67% menos.
Revalorización y riesgo
Las cajas y bancos de la provincia ponen a disposición de los ciudadanos un amplio abanico de fondos, adaptados a la edad, la renta y la intención del cliente de asumir riesgos en la inversión.
Este año, la revalorización del capital depositado en planes ha sido del 9,5%. Gracias al buen año en Bolsa, las plusvalías han escalado al 15,5% en los productos de renta variable. Los de renta fija se han quedado en el 3%.
Los expertos aconsejan a los partícipes de entre 30 y 50 años aventurarse con una EPSV invertida al 100% en renta variable. A medida que el partícipe va ganando edad, conviene ser más conservador, y optar por una opción mixta. A partir de los 60, llega el momento de la renta fija.