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Nos embarcamos 22 días en tren para recorrer diez ciudades y guiarte entre monumentos y playas
28.05.10 -
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InterRail. Europa en la ventanilla
Una maleta con lo imprescindible, ganas de vivir una experiencia inolvidable y sobre todo, espíritu viajero. Es lo único que hace falta para ser uno de los miles de ‘interraileros’ que cada año por estas fechas cruzan Europa de punta a punta con el tren como medio de transporte. Una aventura en la que podrás hacer de todo: desde visitar el Coliseo romano, hasta bañarte en las playas de las islas griegas o dar un paseo en góndola por Venecia. Con el ánimo de servirte de guía, nos hemos subido al tren. Para nuestra ruta, compramos el Pase Global de 22 días, en el que podremos coger todos los trenes que queramos.
Antes de nada, hay que preparar el equipaje. No te olvides de meter ropa fresca y calzado cómodo. Lleva lo justo y necesario: en los hostales hay lavadoras, no hay por que ir excesivamente cargados. Muy importantes, la tiritas: pasaremos horas pateando, y con el calor, las rozaduras son inevitables.Vete preparado. Además, quien quiera ahorrar unos eurillos, los embutidos envasados al vacío son una buena opción ya que duran bastante tiempo.
Maleta en mano, estamos listos para la aventura. Primer destino: París. Tocará madrugar un poquito para coger un tren desde Hendaya que llegará al mediodía a la capital del Sena. El Hostal Woodstock (48, Rue Rodier. 33 01 4878 8776. Unos 30 euros la noche) es una buena opción para dormir. Algo más barato es el albergue París Clichy (20 euros. 107, Rue Martre. 33 01 4127 2690), bien comunicado con la Torre Eiffel, los Campos Elíseos o el Louvre. No te olvides de subir al Arco de Triunfo, donde obtendrás las mejores vistas. Pasea por el barrio latino, visita Notre Dame y móntate en los Bateaux Mouches para pasear por el Sena.
Después de dos días inolvidables, ponemos rumbo a Niza. Hay trenes que salen prontito por la mañana, de manera que llegaremos al mediodía a la capital de la Costa Azul. Puedes comenzar paseando por su calle principal, la Promenade des Anglais, que bordea toda la costa. Pásate por su casco histórico, lleno de edificios de la ‘Belle Epoque’. Por la noche, puedes disfrutar de su animada vida nocturna. Date una vuelta por la zona del Cours Saleya, con numerosos bares y terrazas. Si quieres más parranda, tu sitio es la discoteca Thor, muy popular. Puedes pasar la noche en el Nice Camelias (3, Rue Spitalieri. 33 49 362 1554. Unos 20 euros), en el centro de la ciudad y cerca de la estación de ferrocarril.
Paisajes y ciudades
Sexto día de viaje y nos dirigimos hacia Milán. Eso sí, paciencia, porque serán unas ocho horitas de tren. Pero estamos ante uno de los trayectos más bonitos de todo el recorrido: el tren va bordeando toda la Riviera francesa y podrás contemplar su gran belleza. Una buena opción para alojarse en Milán es el Hostal Piero Rotta (Via Salmoiraghi, 1. 39 02 3926 7095. 19 euros). La catedral será nuestro punto de partida. Su fachada, de marmol blanco y con más de 2.000 estatuas, es espectacular. Visita también las Galerías Vittorio Emmanuelle, con numerosos restaurantes y comercios –eso sí, no te asustes con los precios, algo caros-, el Castillo Sforzesco o el Teatro Alla Scala. Si aún te quedan fuerzas para salir por la noche, pásate por la Galería de Brera y la zona de los Navigli.
El siguiente destino es Florencia, a donde llegamos después de tres horas en tren. Nos alojamos en el Hostal Sampaoli (Via San Gallo, 14. 39 05 528 4834. 10 euros). A diez minutos a pie del centro. Pasea por las preciosas callejuelas de su casco histórico, donde se ubican los monumentos más emblemáticos: el Palacio Medici-Riccardi, la Galería de la Academia, que conserva el David original de Miguel Ángel, o la Galería de los Uffizi –para evitar colas, coge las entradas con antelación-. La estrella de la ciudad es la catedral de Santa María del Fiore, una de las joyas del arte gótico. Puedes subir a su campanario –que sepas que son más de 400 escalones-, desde donde tendrás una espectacular vista, o a su famosa cúpula, obra de Brunelleschi. La segunda jornada la puedes dedicar a hacer una excursión a Pisa, a hora y media en tren, donde podrás admirar la gran belleza de su torre inclinada más famosa.
En el noveno día de InterRail, llegamos a Roma, donde estaremos dos noches. El Hostal Termini (18 euros. Via Palestro, 88. 39 06 4457 164.) es muy recomendable por estar en frente de la estación de tren. La Fontana de Trevi, el Foro Romano, el Vaticano... Son muchos los lugares que visitar. Para aprovechar bien el tiempo, llévate una ruta planificada. Una buena opción para comer es la cadena de restaurantes Pastarito. Pizzas y raciones de pasta muy generosas. De lo más económico. Por la noche, acércate al Campo del Fiori, con numerosos bares donde ponen unos cócteles estupendos.
Las islas griegas
Después de tres días pateando Roma, toca coger de nuevo el tren. En Bari parten los ferrys hacia Grecia. Pasaremos la noche en barco y por la mañana llegaremos a Patras, donde tomaremos un tren a Atenas. Antes de llegar a la capital griega, estate atento y asoma bien la nariz a la ventana porque pasarás por el famoso Canal de Corinto.
En la capital griega, el albergue Aphrodite (Einardou, 12. 30 21 0881 0589. 15 euros) es muy famoso y está recomendado por varias guías turísticas. A un paso de la estación de tren. Empieza la visita por el Partenón. Es recomendable ir a primera hora para no pasar demasiado calor. Al mediodía, acércate al barrio de Platka y come en cualquier restaurante –muy baratos- para probar algunas delicias de la gastronomía griega como el Sulaki o la Musaka.
Por la tarde, rumbo al El Pireo, donde cogeremos un ferry a las islas griegas. Pasaremos la noche a bordo. Aquí, las opciones son variadas. Los más animados pueden ir a Ios, famosa por sus bonitas playas de fina arena, pero también por su animada vida nocturna. El Far Out es ideal para alojarse (8 euros. Mylopotas Beach. 30 22 8609 1468). Los no tan jóvenes pueden optar por Santorini, más tranquila, con un precioso paisaje.
Después de dos días en la playa y sol, nos toca un intenso viaje de vuelta a Italia. En primer lugar, pasaremos la noche a bordo del barco para regresar a Atenas, a donde llegaremos por la mañana. De ahí, ya en tren, rumbo a Patras para cruzar de nuevo el Mar Adriático. Esta vez el ferry nos dejará en Ancona, a cuatro horas de nuestro siguiente alto en el camino: Venecia. Puedes alojarte en el Hostal Villa Dori (Via Colombara, 213. 39 04 1930 926. Unos 20 euros), a pocos minutos del centro. Es una ciudad pequeña, por lo tanto, la mejor manera de conocerla es recorrerla a pie. Una manera más lujosa –y romántica- es pasear en góndola. Una experiencia cara, pero inolvidable. Aquí el regateo es importante: los gondoleros tratarán de sacar el mejor precio. Para que te hagas una idea, la tarifa media ronda los 60 euros. La plaza más espectacular es la de San Marcos con la Basílica y el Palacio Ducal como principales atractivos.
Llegados a este punto, nos quedan tres días de viaje. La última parada es Montecarlo. Para llegar hay que coger un tren hasta Milán, y allí, otro hacia Niza. La mejor opción es pasar esa noche en Niza –el alojamiento es más barato- y al día siguiente hacer una excursión a Montecarlo, donde podrás pasear por su puerto repleto de lujosos yates. Y ahora sí, es hora de volver a casa. Después de pasar la última noche en Niza, por la mañana tomaremos un tren que nos llevará hasta Burdeos, y después hasta Hendaya.

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