
Un corazón didáctico
El centro de visitantes es el corazón del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Inaugurado en agosto de 2009, se encuentra en un vistoso edificio de aire entre naval y futurista que se alza en la dársena del puerto de Santoña. Es visita obligada para quienes quieran conocer a fondo los diversos sistemas ecológicos que conforman el humedal y que van desde las dunas de la playa de Berria hasta los encinares de los montes colindantes. A través de dioramas y pantallas táctiles, los visitantes descubren las especies animales y vegetales que habitan en el entorno, incluyendo la sorprendente variedad de murciélagos que viven en las cuevas de la zona. También se presta una atención especial a la actividad humana en el humedal, sobre todo a la pesca y al aprovechamiento del flujo y reflujo de las aguas con los molinos de mareas. Una maqueta inundable a voluntad del visitante -y que gusta mucho a los niños- reproduce el avance y el retroceso del mar con sólo apretar un botón.
El centro presume de contar con un efecto final único para sus audiovisuales. Cuando la proyección del documental concluye, la pantalla se retira y lo que parece ser un telón de fondo se abre para descubrir un mirador panorámico que cubre casi las dos terceras partes de la sala de proyecciones. Ante los ojos del visitante, acostumbrados a la penumbra, se despliega el panorama luminoso de la marisma.
Si hay suerte, puede coincidir que un barco cruza frente a la ‘proa’ del centro. El efecto es deslumbrante y el público no puede evitar las exclamaciones de asombro.
Recomendaciones
> Comer y dormir
En Santoña hay varios restaurantes recomendables. Destaca La Marisma II. Precio medio de carta, 40/50 euros (t 9426606 06). Para dormir, el hotel Juan de la Cosa, situado junto a la playa de Berria (entre 90 y 134 euros la habitación doble. t 942661238).
> Actividades
Itinerarios: El Parque propone 17 diferentes, a pie o en bici. Todos son gratuitos.
Plazas: Son limitadas. Reserva previa: 942 671 724.
Información e inscripciones: En el Centro de Visitantes del Parque (muelle de Santoña). www.biodiversidadcantabria.es
Atención al público:: El horario (hasta el 15 de septiembre) es de 10.00 a 19.00 horas.
Plaza fuerte
Además de las marismas, merecen una visita los fuertes que defendieron Santoña a partir del siglo XVII. El monte Buciero cuenta con la mayor concentración de fuertes y polvorines de toda España, lo que demuestra el valor estratégico de este punto de la costa. La defensa más imponente es el fuerte de San Martín, levantado en el siglo XVII y reformado y ampliado en los siglos SVIII y XIX. Construido en el lugar de una antigua atalaya, el fuerte de San Carlos fue el más antiguo de la localidad. Situado en la falda del monte, era la primera defensa de la entrada de la bahía y llegó a estar dotado de 37 cañones. Más pequeño, el de Napoleón o del Mazo fue erigido por orden del emperador francés.
Información:
«Mira, una garza imperial». El ave permanece erguida en el agua a unos quince metros de los visitantes, cuya presencia no parece preocuparla en absoluto, y que la observan con prismáticos desde un viejo dique. No se mueve, está a lo suyo y apenas gira la cabeza de vez en cuando. No es un pájaro de los que se ven todos los días; de hecho es una rareza cuya visión suele ser muy celebrada por los aficionados a la ornitología, por lo que el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel puede presumir de contar con algunas parejas de esta especie elegante entre sus numerosos habitantes alados. El parque, que se extiende por los municipios cántabros de Ampuero, Argoños, Arnuero, Bárcena de Cicero, Colindres, Escalante, Laredo, Limpias, Noja, Santoña y Voto debe su origen como espacio protegido a la riqueza ornitológica que atesora. En él habitan, dependiendo de la estación, ejemplares de aguilucho lagunero, ánade real, espátulas, águilas pescadoras, garcetas, zarapitos reales y garzas, entre otro centenar de especies.
A pie, en bici o barco
El Parque abarca un área de más de 6.900 hectáreas y es la principal zona húmeda de la Cornisa Cantábrica, por lo que es conocido como la Doñana del Norte. Es un área muy grande en la que reinan las mareas, que modifican el paisaje en cuestión de horas. Hay muchas cosas que ver, por lo que conviene acercarse al centro de visitantes, situado en el puerto de Santoña, para apuntarse a las numerosas actividades guiadas y gratuitas que programa el Parque y que incluyen rutas a pie, observación de aves, recorridos en bicicleta y salidas en barco. Sólo hacen falta ganas y un calzado cómodo.
El centro se encarga de facilitar los equipos ópticos para contemplar las aves. Todos los recorridos se realizan en grupos reducidos, de una veintena de personas, con guías expertos que logran que hasta el urbanita más obtuso acabe distinguiendo con soltura un ánade real o detectando la presencia de una garza a lo lejos y camuflada entre las plantas acuáticas.
Ninguna de las actividades propuestas requiere una preparación física especial: las rutas a pie duran entre una 1,5 y 4,5 horas. El itinerario más largo, un paseo circular por el monte Buciero, de 7 kilómetros, se cubre en poco más de 3,5 horas. Los recorridos que se hacen en bici no superan las dos horas y las salidas en barco no llegan a las dos horas, así que el sedentarismo no es excusa.
Nuestra garza imperial hizo acto de presencia durante un paseo ornitológico por la marisma de Bengoa, un recorrido por pistas y diques con parada en un observatorio de aves. La mejor época para este tipo de actividad es el otoño, pues las aves empiezan a llegar del Norte y en abundancia desde finales de agosto. En diciembre el parque puede llegar a albergar más de 20.000 aves. Dos especies notables que pueden verse en este parque son la espátula y el águila pescadora. Pero hasta en ‘temporada baja’ no dejan de verse ejemplares interesantes. Como la garza imperial, sin ir más lejos.
Entre los diversos recorridos practicables, el de la marisma de Joyel es muy recomendable: son dos kilómetros -1,5 horas- por un entorno de postal en el que se puede ver el molino de mareas de Santa Olaja, restaurado y en funcionamiento, aunque su horario de visitas depende de las mareas, que suministran la fuerza motriz a las muelas. Para los más marineros son recomendables las salidas en barco por el estuario del Asón, que se llevan a cabo todos los sábados del 3 de julio al 11 de septiembre a las 10.15 horas.