Creíamos saberlo todo Hondarribia, antes dicha Fuenterrabia y hoy denominada Onddarbi por los descendientes de los descendientes de los descendientes de sus primeros pobladores, aquellos que lucharon contra el francés tantas y tantas veces (sitio de 1280, sitio de 1476, sitio de 1521, sitio de 1638). Creíamos conocer sus grupos de rock (mítico Dut) y a más de un concierto hemos ido en la sala Truck!. Sabíamos que tuvo plaza de toros, que ha recuperado recientemente sesiones de cine y que Miguel Mihura y José Bergamín la amaron a muerte. Sabíamos que comparte con los extremeños y los mexicanos la devoción por la Virgen de Guadalupe y que si hay un ser marino que la defina no es tanto actualmemte la ballena de su escudo sino el bonito, joya de la corona de la bahía de Txingudi.
Creíamos saberlo todo de Hondarribia. Que no le ha ido mal esta temporada a su trainera verde, la Ama Guadalupekoa y que en tiempos lejanos el sueldo del médico y del cirujano (30 ducados) tenía que ser pagado por los vecinos de las calles de lo que hoy es el casco histórico. Sabíamos que el Baluarte de la Reina se llama así por Juana, Juana la Loca y que la subida a Jaizkibel es hazaña soñada mil veces por ciclistas, pilotos de montaña y motoristas. Conocíamos muchas cosas: su festival de blues, su buen equipo de baloncesto femenino; aquellas patatas fritas maravillosas que se compraban cerca de la parada del autobús verde…
Itinerarios
Nos hemos alojado en sus hoteles: Pampinot (cerrado temporalmente) Obispo, Río Bidasoa e incluso hemos cogido aviones en su aeropuerto, hoy llamado ‘De San Sebastián’. Sabíamos que en verano abren un puñado de pequeñas galerías de arte y habíamos leído unos cientos de los 2000 folios que sobre la villa escribió uno de sus hijos más sabios, Florentino Portu.
Creíamos saberlo todo pero una audioguía editada por Producciones Aura, dentro de su catálogo de Audioguías Noa, y respaldada por el Hotel Río Bidasoa, el de la zona del Puntal, el del restaurante Sugarri nos ha convencido de que estábamos equivocados, por mucho que recordemos con nostalgia el pub Hamlet no lo sabemos todo acerca de la villa que ya en 1924 se permitió el lujo de tener alcaldesa (Mercedes Iridoy) y no alcalde.
Esa audioguía que está asombrando a autóctonos, visitantes y viajeros nos demuestra que no lo sabíamos todo sobre Onddarbi. Pero si escuchamos la audioguía en nuestro móvil, nuestro mp3, tableta, portátil, iPad, iPod, smartphone o cualquier otro soporte acabaremos disfrutando de Hondarribia exponencialmente. Nos hablará de los bronces romanos encontrados junto al Cabo de Higer, nos explicará cómo se avistan pájaros en las marismas, nos citará ensanches y ermitas y nos recordará que es la única plaza fuerte que hoy se puede visitar en el País Vasco. Y todo gratis por gentileza del patrocinio del Hotel Río Bidasoa.
Basta teclear
www.audioguiasnoa.com para iniciar la descarga que se complementa con la impresión de varias páginas que ofrecen información previa. Nos encontraremos con un puñado de excursiones, itinerarios, visitas y comentarios que cada cual planea a su manera y les imprime el ritmo que le apetece. La audioguía nunca lleva al visitante de un lugar a otro sin parada posible durante dos horas, como arrastraban aquellas zapatillas rojas embrujadas a la bailarina que se las calzó.
¿Cree conocer Hondarribia? Acepte el desafío que le hace esta propuesta que se le ha colado en su tableta.
Recomendaciones
El autobús verde. A Hondarribia se llega en coche dejando la A8 en Irún. Por barco, si es verano, desde Hendaya. Por avión o en jet privado. En tren (terminus: Irún). Sin embargo, si usted hace una escapadita a Donostia puede tamibién coger el autobús. El bus verde que sale de la Plaza Gipuzkoa. Hay uno directo, cada hora. Vaya como vaya, no olvide tomarse unas navajas en Marisquería Güell del barrio de Amute, recuerde que si no va al Gran Sol (en La Marina) nadie creerá que ha estado en Onddarbi pero puede sorprenderles hablando de Vinoteca Ardoka (en San Pedro) o del Olatu del puerto deportivo.