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Dima te acerca a este oficio artesanal mediante una visita al triturador de Zamakola
19.01.12 -
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Molino de Zamakola (Dima). Molinero por un día
El molino de Zamakola, conservado en perfecto estado, te ofrece la posibilidad de conocer un viejo oficio de primera mano. Desde el centro de Dima, en dirección a Otxandio, un camino vecinal -situado a la izquierda- te conducirá hasta el barrio de Indusi. Más adelante, darás con el hermoso caserío que alberga en su seno un castizo triturador de trigo y maíz todavía en uso, visitable con cita previa durante los fines de semana (Teléfono: 946315818).
La instalación evidencia una clara arquitectura popular neoclásica. Escoltado por gruesos muros de piedra, un arco rebajado señala el acceso al interior del recinto, a través de un rústico portalón. El piso bajo atesora la sala de molienda. Allí encontrarás unas arcas de harina recientemente remodeladas, dos tolvas, pesos, balanzas y todo lo necesario para convertir el cereal en polvo como por arte de magia. Mientras que en el subsuelo se encuentran tres ruedas hidráulicas, que trasmiten la fuerza necesaria para mover las muelas o grandes piedras trituradoras. Durante el proceso, el molinero decide la finura de su trabajo al controlar la proximidad de estos elementos entre sí.
En el exterior, a unos 300 metros, destaca la presa de mampostería del tipo ‘recta de gravedad’, que llama la atención debido a sus 2 metros de largo, por 8 de ancho. La infraestructura contiene el caudal del río y desvía las aguas hacia un canal, a través de una apertura férrea. Este calce dispone de unos 200 metros de longitud por 1,5 de ancho.
Al final de esta caída, se sitúa una balsa con capacidad para estancar 80 metros cúbicos de agua. Adosada al inmueble, la estructura de sillería tiene el fondo inclinado. Así, el líquido fluye por unos orificios para caer en chorro contra los rodetes o ruedas de hierro. Piezas que, al girar, empujan las piedras de molienda. Finalmente, el agua utilizada por el sistema torna al manantial del que proviene, tras atravesar un desagüe excavado en el terreno.
Allá por el siglo XVIII, Dima llegó a contabilizar 5 ferrerías y 17 molinos, siendo este un notorio ejemplar enclavado al fondo de un bucólico valle. En un entorno rural privilegiado, la barriada de Indusi también puede presumir de dar cabida a más construcciones interesantes, como la ermita de San Francisco u otros caseríos que lucen orgullosos sus escudos heráldicos. Pequeñas píldoras de historia que brotan en un remanso de paz.
Para tomar algo
La escapada a Dima se puede rematar con un tentempie en Taberna Barri (Ugarana, 3. 946 319 629), que nos ofrece una estupenda barra de pintxos. Si además qureremos disfrutar de una magnífica comida nos espera un precioso caserío, Axpe Goikoa (Bº Iturriotz, 11. 946 317 215), con una carta tradicional exquisita por unos 30 €.
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