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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 31 mayo 2012

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La pequeña aldea alavesa se prepara para recibir a miles de personas que serán testigos del pisado de las primeras uvas
12.09.08 -

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Fiesta de la Vendimia (Kripan). Promesas del nuevo mosto
Los campesinos de antes, una vez terminada la tarea, alzaban la vista y se santiguaban. Por si una ayudita podía salvar el trabajo que tanto sudor y penurias había costado. El azar les había jugado tantas veces una mala pasada, que pedían protección divina contra un destino en forma de hongo o granizo... o contra esa lluvia que no acababa de llegar o que inundaba los campos. Algo así hacen ahora mismo los viticultores, cuando está a punto de comenzar la vendimia, donde las uvas se convertirán en mosto, el futuro vino.
Dicen los expertos que la cosecha de 2008 será buena en calidad, pero limitada en cantidad y un poco más tardía, porque llovió cuando no debía e hizo más calor de lo previsto. Por eso lo de mirar al cielo. Sin embargo, ya queda poco por hacer, conviene aprestarse para el trabajo y coger fuerzas en la Fiesta de la Vendimia de la Rioja alavesa, que se celebra este domingo y marca el comienzo de la temporada. Cumple ya 15 ediciones y ha ido pasando por todos los municipios de esta comarca, desde los más grandes a los más pequeños, y ahora desembarca en Kripan, a diez kilómetros de la monumental Laguardia.
Se espera un tumulto, pero será un tumulto alegre, como no podía ser menos tratándose del vino, que es sinónimo de felicidad y riqueza. A las 11.30 horas, una vez que ese ‘vecino’ ilustre que es Pepe Viyuela lea el pregón, dos niños de cada uno de estos quince pueblos ribereños del Ebro transportarán en sus cestas el fruto de la vid para que sea pisado en una cuba, tal y como se hacía hasta que las máquinas sustituyeron a los pies. De esa ceremonia manará el primer mosto, ése que antes de que químicos y enólogos se hicieran cargo del asunto, permitía vaticinar la calidad de la cosecha. Ahora, claro, la emoción es menor, pero las tradiciones están para cumplirlas.
Una copa, cinco vinos
A partir de ese instante, quedará abierta la jornada... que básicamente consiste en beber, comer y volver a beber. En los puestos de los municipios se venderán por 5 euros las copas (finas, de cristal y serigrafiada con el logotipo de Rioja Alavesa) que dan derecho a catar cinco vinos para comprobar lo que se espera de la añada de 2008. Y para que el trago sea llevadero se decidió invitar cada año a productores de alimentos (cordero, patatas, pollos...) para acompañar a los caldos. Este año, el invitado es el label de ‘Euskal okela’, la carne de vacuno con denominación de origen, una especie que uno imaginaba en vías de extinción a la vista del envejecimiento de los agricultores y el cierre masivo de los caseríos.
Los puestos de artesanía y las competiciones deportivas animarán los rincones de Kripan, donde no faltarán la música y los juegos para niños. Todo para pasar una excelente jornada que incluye la entrega de los premios del concurso de vinos del año anterior, en el que participan bodegas de toda la Denominación de Origen Rioja.
Una fiesta, en resumen, en la que manda la sensación del trabajo bien hecho, y donde la recomendación más repetida es la moderación. Para frenar los posibles excesos, la organización escogió los domingos como día más apropiado para la cita, ante la evidencia de que la proximidad del lunes y la vuelta al trabajo aconsejan prudencia en el disfrute de los placeres del paladar. Así que, ¡ojo!, recuerda que lo importante es llegar.
Pepe Viyuela, un pregonero con raíces
Los organizadores de la Fiesta de la Vendimia no han tenido este año problemas a la hora de localizar (y convencer) a un candidato a pregonero para dar comienzo a la fiesta. Los vecinos de Kripan recordaron a la familia Viyuela y al más popular de sus vástagos, Pepe, el actor. La abuela del tendero bonachón de ‘Aida‘ nació en esta pequeña aldea y su padre pasó largas temporadas allí. «Tengo una gran vinculación con Kripan, emocional y afectiva, aunque no voy mucho, y se me va a notar. Seguro», advierte el actor, que estos días anda de gira con ‘Miles gloriosus’.
Pese a su origen, la relación de este logroñés con el vino es la de la mayoría. «No, no me dedico a las bodegas, je, je. Soy consumidor y degustador, y tampoco entiendo mucho: sé qué me gusta y qué no», añade. Para Pepe Viyuela, la cultura del vino coincide con la cultura de la convivencia, y por eso los caldos, consumidos con moderación, suponen un lazo de unión entre las gentes: «Me gusta beber un poco en las comidas, durante una buena conversación regalar una botella, aportar el vino cuando me invitan, participar en una cata o salir de chiquiteo».

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