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Nos sentamos a la mesa de quince restaurantes de nuestras costas con estupendas panorámicas
06.08.10 -
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Restaurantes (Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria). Apetitosas vistas
Cenar bajo las estrellas contemplando cómo la luna riela sobre el Cantábrico o darse un homenaje a base de marisco y pescado fresco al borde del mar, después de un magnífico día de playa, es uno de los mayores placeres que uno puede sentir en verano. Si se te hace la boca agua solo de pensarlo, no lo dudes y reserva en alguno de los restaurantes de las costas vizcaína, cántabra y guipuzcoana que te proponemos. Sus deliciosas vistas al mar en combinación con su gastronomía lograrán que llenes el ojo y la tripa al unísono.
> Legaran (Barrika)
Largas sobremesas
Situado en un alto de Barrika y rodeado de amplios jardines, este chalet se convierte en verano en uno de los lugares más apetecibles de Vizcaya para disfrutar sin prisas de un relajante encuentro con amigos, mientras sientes la brisa del Cantábrico en la cara. Si la temperatura es agradable, lo ideal es coger mesa al aire libre en la terraza para disfrutar de las vistas que alcanzan en días claros hasta el cabo de Ajo.
Lo mejor de este sitio, además de sus vistas, es que puedes prolongar la sobremesa todo lo que quieras, sin que el camarero te tuerza el gesto, porque su horario es continuado desde las 12 de la mañana hasta la noche, lo que te permite empezar tomando el aperitivo, seguir con la comida y rematar con digestivo un gin tonic, esperando plácidamente a que te sorprenda la bonita puesta de sol que se contempla cada tarde desde allí. Si vas con niños, hay un espacio de columpios para que los pequeños también se diviertan.
Por la noche, después de la cena, la velada continúa en la terraza Bamboo, un chill out con decoración oriental, estatuas de budas, velitas y camas balinesas para que te sientas como en Ibiza, pero sin tener que ir al aeropuerto y padecer las bajas de los controladores aéreos. «Todos los fines de semana estamos abiertos hasta las tres de la mañana y tenemos conciertos de música tranquilita: flamenco y jazz fusionado, percusión, violín…», nos explica Miguel Reig, propietario del local.
Si eres de paladar clásico, en la carta del Legarán encontrarás una buena merluza o un solomillo en su punto, pero si quieres probar nuevos sabores, no te pierdas los platos árabes que se cocinan a fuego lento en sus fogones sazonados con exóticas especias, como el cous cous de cordero, el falafel libanés o el briwat de pollo con salsa picante. Otra opción es hace un picoteo a base de croquetas de morcilla, jamón ibérico, gambitas a la plancha y pulpo a la gallega. El precio medio de carta son unos 35 euros, pero también hay un menú diario de 11 euros.
«La gente de la zona suele traer aquí a los amigos que vienen de fuera en estas fechas, por lo que siempre está muy animado», añade Reig. Legarán es el sitio perfecto para rematar un día de sol y baño en las playas de Barrika, Sopelana o Gorliz, que este verano luce más bonita y amplia que nunca, gracias a los trabajos de recuperación de sus arenales. Además, se puede aprovechar para dar un paseo por el casco antiguo o el puerto de la cercana localidad de Plentzia.
> Dirección: Ctra. Goierri, 13 (Barrika). 946 763 296. www.restaurantelegaran.com

>Portuondo (Mundaka)
En Urdaibai
En Urdaibai, las aguas dulces del río Oka bailan cada día con las bravas olas del Cantábrico para ofrecer uno de los espectáculos naturales más bellos del País Vasco. Desde el restaurante Portuondo, situado en el camping de Mundaka, los clientes pueden disfrutar de esta idílica postal en movimiento. Las dunas de Laida y Laga, al fondo, y las marismas donde habitan infinidad de aves rodean este establecimiento. Su oferta gastronómica se ajusta a todos los bolsillos. En la terraza El Txakoli’ es posible comer por 10 € una rica ensalada y pollo asado o codillo. «Aquí lo llamamos fast food a la vasca, porque es rápido y económico pero a la vez con la consistencia que nos gusta a nosotros», comenta Mari Carmen Ayneto, responsable de calidad. Si tu presupuesto es más holgado, en el asador encontrarás una amplia carta con los platos más típicos de la cocina vasca.
«Un buen menú sería un estofado de hongos, foie y espárragos trigueros, un chuletón a la brasa y una tarta casera de plátano con chocolate, que sale por unos 50 €», nos recomienda el cocinero, Zigor Ajuria. Al caer la tarde, la música en vivo se apodera del lugar para hacer más agradables y divertidas las veladas.
> Dirección: Barrio de Portuondo (Mundaka). 946 876 050. www.campingportuondo.com

> Maloka (Zierbena)
Pizzas y ensaladas
Es un local imprescindible para la gente joven que acude a tostar su cuerpo a la playa de La Arena, porque además de comer, se puede tomar copas y jugar al billar. Su carta, de estilo informal, incluye pasta, ensaladas, bocadillos y platos combinados. «Tienen éxito la ensalada cesar y la pizza artesana. Y si eres goloso, no dejes de pedir los crepes de chocolate. El menú te saldrá por unos 25 €», advierte su propietaria, Yolanda González. La cocina está abierta todo el día para que aquellos están de vacaciones y prefieren olvidarse de mirar el reloj. Maloka es el lugar perfecto para saciar el hambre después de un buen chapuzón y un tranquilo paseo por los acantilados que discurren entre Pobeña y Kobaron. Los fines de semana, encontrarás marcha hasta las tres de la madrugada.
> Dirección: Playa de la Arena, 17 (Zierbena). 946 365 157.

> Currito (Santurtzi)
Sardinas y más
Currito empezó a vender sardinas con nueve años. A los 17 ya tenía su txosna. Las asaba mejor que nadie, así que se lanzó a viajar por ferias de pueblo y su fama llegó hasta Madrid. Hoy, sus hijos María José y Emilio, continúan con la tradición familiar y en verano ofrecen en el merendero al aire libre de su restaurante, al borde del Abra, exquisitas sardinas recién salidas de la parilla. El comensal más curioso puede acercarse a las brasas para ver cómo se van haciendo. «El secreto para que salgan buenas es que sean muy frescas, medianas y darles la vuelta justo cuando la cola está doradita y el ojo blanco», explica María José. La sensación es como estar cenando sobre la cubierta de un barco. «Por unos 30 €, servimos una ensalada, pimientos verdes, una ración sardinas, un chicharro o rodaja de bonito y el postre estrella de la casa que es el helado de cajeta o dulce de leche. Todo ello regado con sidra o txakoli».
> Dirección: Cristóbal de Murrieta, 21 (Santurtzi). 944 937 308. www.currito.net

> Arimune (Bakio)
Buena salsa
Este restaurante con terraza y ventanales a la playa de Bakio lleva más de 80 años sirviendo cocina tradicional vasca. Y lo que le queda, porque ya se ha incorporado al negocio familiar la cuarta generación con Unai Palacio, chef formado en los fogones de Fernando Canales y Martín Berasategui. En Arimune, las salsas de toda la vida, como la vizcaína, la verde y la negra de los chipirones son sello de la casa. Unai nos recomienda que hagamos un menú a base de verduras de temporada con hongos y foie, un plato de pescado y de postre un refrescante surtido de helado. Con vino y todo, nos saldrá por unos 50 €. Para bajar la comida, Arantza Garai, jefa de sala y madre de Unai, nos aconsejar «ir a San Juan de Gaztelugatxe para tener otra perspectiva de la costa y dar cuatro toques a la campana. Dice la tradición popular que no tendrás dolor de cabeza en un año».
> Dirección: Bentako Plaza, 1 (Bakio). 946 194 022. www.arimune.es
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