Para tomar algo
El Café Trivia (calle Nieves Cano, 1A, 945 143 157) se convierte en una buena opción tras disfrutar de la exposición. Su surtido de pintxos, bien acompañados de un café o refresco, sirven de excusa para lanzarse a una partida de Trivial con uno de los juegos que el local pone a disposición del cliente. Allí, al menos, las cosas son reales.
'Verdaderamente falso' (Vitoria)
Cuándo: Hasta el 15 de abril de 2012.
Dónde: En el Archivo Histórico Provincial de Álava (Paseo de la Zumaquera, 21).
Horario: De lunes a viernes, de 10.00 a 21.00 horas, y fin de semana de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 21.00 horas
Una extraña mezcla sorprende al visitante nada más entrar en la exposición, donde un jarrón de la dinastía Quing le recibe, mientras a su lado, el matrimonio Arnolfini sonríe a la eternidad por obra del pincel de Van Eyck cerca de un cuadro de Paul Gauguin. Un batiburrillo de arte con sólo una cosa en común: sólo son una ilusión. Éstas, como las más de 200 piezas de la exposición ‘Verdaderamente falso’, no valen más que lo que un buen timador pueda sacar por ellas. Son las joyas de la mentira, el orgullo de los falsificadores, esos ‘artistas’ del engaño a los que por fin una muestra reconoce su turbio talento.
Y es que esta exposición rinde homenaje a este oscuro mundo a través de un viaje en el tiempo con diferentes muestras del amplio catálogo de productos aptos para la falsificación. Tras deleitarse con esta primera sala, el recorrido planteado acerca al visitante a un paseo por diferentes piezas arqueológicas de carácter fraudulento, así como varios tomos históricos donde se narran sentencias de condena a falsificadores de moneda y algunos documentos falsos dispuestos a ensalzar el linaje de los hidalgos del siglo de Oro.
Arte rupestre y marcas
Saltar a una fecha más cercana es posible atravesando la réplica de las pinturas rupestres de la cueva de Zubialde, una elaborada mentira que engañó a todos hasta principios de los 90. Una vez se traspasa su umbral, los DNI franquistas empleados por Santiago Carrillo e históricos del PCE para librarse del acoso policial, así como los útiles para su elaboración usados por el ‘copiador’ Domingo Malagón, se mezclan entre parejas de gastados billetes y monedas de pesetas, invitando al juego de adivinar cuál es el falso.
Cierra la sala el fraude más moderno, el de las imitaciones de grandes marcas, un mundo del que sabemos muy poco, para adentrarse en el pasillo de lo oculto, de los ovnis y las siempre entrañables teorías conspiratorias.