Desde Los Ángeles responde Nunno Betancourt, el guitarrista de origen portugués que lidera Extreme, la banda de hard rock aperturista influenciada por Queen, Van Halen, Cheap Trick y Aerosmith y que conoció el éxito en los 90 gracias al impacto comercial de la balada acústica ‘More than words’. Debutaron en el 89 con ‘Extreme’, triunfaron en la gira ‘Pornograffitti’ (90) y comenzaron a resquebrajarse con ‘III sides to every story’ (93). ‘Waiting for the punchiline’ (95) fue el broche a una trayectoria que, tras trece años de proyectos personales, tiene continuidad con ‘Saudades of rock’ y una gira que les trae a Europa con una formación en la que figura el cantante original, Gary Cherone, y el veterano bajista Pat Badger.
-¿Cómo ha ido vuestra gira americana de retorno?
-Ha sido muy excitante ver la respuesta de la gente, sobre todo teniendo en cuenta que no sabíamos cómo sería después del tiempo que ha pasado. Nos ha hecho sentir que era el momento de volver. Además, hemos podido girar con King’s X, una de las bandas americanas de rock más infravaloradas. Nunca han tenido el reconocimiento masivo que merecen, pero han sido una gran influencia para nosotros y mucha más gente.
-¿Por qué regresan Extreme? ¿Qué ha cambiado desde vuestra separación?
-Bueno, sobre todo ha pasado tiempo. Nos habíamos juntado alguna vez y estuvo bien, fue divertido. Pero, tras tocar las viejas canciones, sentíamos que faltaba algo y vimos que era el momento de componer temas nuevos. Trabajar juntos ha sido excitante; además, a la familia se ha incorporado el batería Kevin Figueiredo, que ha aportado frescura. También tiene sangre portuguesa...
-¿Y cómo es vuestro nuevo disco? ¿Qué aporta a lo ya oído de Extreme?
-Siempre se dice que el último es el mejor, pero en nuestro caso, honestamente, ha sido una sorpresa lo bien que ha quedado. Cuando oímos la mezclas finales nos pareció algo mágico. Las composiciones representan el ‘groove’ que Extreme siempre han tenido detrás de los riffs fuertes. Está alejado de las superproducciones de rock que se hacían cuando empezamos. Es como una combinación cruda y directa de todos nuestros discos. Captura el ADN de la banda y la energía del directo.
-Pese al titulo (‘Saudades of rock’) no suena triste ni nostálgico.
-No, no somos gente especialmente nostálgica ni que suela mirar atrás. Hicimos lo que sentíamos sin preocuparnos del pasado. ‘Saudade’ es una palabra que siempre me ha gustado. Se refiere a un deseo o una tristeza por algo o alguien que falta en tu vida y que no tienes claro si recuperarás. En nuestro caso, era evidente que lo que nos faltaba era rock & roll. El título expresa el deseo de tocar juntos de nuevo.
«Somos diferentes»
-Procedéis del heavy, pero tenéis reminiscencias de funk, glam o blues. ¿Cuál es la seña de identidad de Extreme?
-Creo que somos diferentes a lo que se entiende por heavy rock clásico. Siempre hemos estado abiertos a experimentar con ‘grooves’ de funk, pianos, orquestaciones y elementos de distintos estilos. La producción puede ser distinta, pero ese voluntad no ha cambiado.
-¿Os interesa el metal y el rock contemporáneo? ¿Qué música escucháis?
-No escucho metal, pop, jazz o una música concreta, sino todo aquello que me motive, al margen del estilo. Me gustan Muse, Radiohead o una banda danesa genial llamada Mew porque tratan de hacer algo diferente. Es algo que no veo en otros grupos de ahora, como My Chemical Romance o todos esos que suenan parecidos a Foo Fighters.
-¿Os fastidia ser conocidos sobre todo por una balada como ‘More than words’.
-No, porque los que sólo conocen eso o dos o tres temas más son la audiencia ‘mainstream’ de las emisoras de clásicos. Los que me preocupan son los fans que sostienen al grupo comprando los discos o viniendo a los concierto. Nuestros esfuerzos van dirigidos a ellos.