Con mucho arte
«Siempre hemos dado importancia al diseño de portadas, camisetas o pósters y a la imagen, la ropa o la estética de los instrumentos. Lo consideramos tan importante como la composición de canciones –explica Fernando–. Los diseñadores han sido siempre o miembros del grupo o gente cercana con intereses estéticos comunes. Últimamente estamos en un muy buen momento creativo entre Marta y Álvaro Pérez Fajardo, de Fly Factory. Nuestra gran influencia inicial fueron los carteles psicodélicos de la Costa Oeste americana en los 60. Pero, poco a poco, hemos ido tirando a algo más personal, sin abandonar esa estética.
Desde finales de los 90 ha habido una explosión de creatividad brutal alrededor de los carteles, posters y flyers. En 2005 tocamos en Berna, Suiza, en la presentación del libro ‘Art Of Modern Rock’ y nos dimos cuenta de que éramos parte de algo muy grande en cuanto a creatividad, aunque poco conocido».
Sex Museum
Azkena (Vitoria)
Fecha y hora: Sábado, 10 de mayo de 2008 (21.00 horas).
Precio: 15 €.
Entradas: Taquilla, Electra Store y bares Nuevo, Parral, Gora, Hala Bedi y El Abuelo..
Tocarán también: The Soulbreaker Company y Sexty Sexers.
Y próximamente: Sex Museum estarán el 23 de mayo en el Kafe Antzokia de Bilbao.
Una generación llevan en la brecha los madrileños Sex Museum, que de comando garajero han mutado a blindado hard rock. Quizá ayude a superar tantas modas ser en gran parte familia: un hermano canta, el otro toca la guitarra, su esposa se encarga del teclado... ¡y hasta las hijas del puesto de merchandising! «Sí, al ser un negocio familiar, pones otras prioridades antes que las pérdidas, las ganancias o la amortización de la inversión. Puedes seguir siendo un romántico que ve la música como una expresión artística y no hace falta dar explicaciones porque ya te conocen. Llevamos así más de 20 años y la cosa aún funciona. A nuestra manera y a nuestro ritmo, pero no nos podemos quejar», revela desde su casa en Malasaña nuestro interlocutor, Fernando Pardo, hacha, hermano, esposo y padre en el seno de SM.
A la alineación consanguínea se añaden dos buenos músicos y mejores personas: Loza y Vacas, la base rítmica. Incluso nosotros les saludamos y encajan perfectamente en el grupo. «Hace tiempo decidimos que era más importante trabajar con gente compatible en lo personal que con quien fuera sólo buen músico. Con éstos hemos tenido suerte. Son dos tíos cojonudos, muy buenos músicos y con una visión distinta a la nuestra, lo que nos obliga a salir algo de nuestro micromundo y prestar atención a otros asuntos que normalmente nos la sudarían».
Pluriempleados
Javi Vacas y Loza se pluriemplean en otros grupos, desde Deluxe y La Vacazul hasta Los Coronas y 3000 Hombres, lo cual convierte en arduo el compaginar bolos y ensayos. Además, Sex Museum ocupan una posición jerárquica indefinida. «Depende de cada uno. Para nosotros tres, Marta, Miguel y Fernando (la familia, sí), SM es lo primero. Para Javi Vacas lo segundo tras La Vacazul y para Loza lo segundo tras Deluxe. Somos una buena fábrica de mercenarios y comprendemos que cada trabaje con quien crea. Con nosotros pueden tocar de puta madre y pasárselo de la hostia, pero nunca se harán ricos. Para unos el compromiso es con su música. Para otros, con su estatus».
Y para certificar el propio estatus de Sex Museum como grupo clásico, los Pardo han regrabado temas viejos en el álbum ‘Fifteen Hits That Never Were’ (Locomotive), una suerte de bucle no demasiado melancólico. «Nuestra compañía nos planteó la posibilidad de sacar un recopilatorio y preferimos meternos en el estudio y hacerlo todo de nuevo. Lo encaramos así para no oír otra vez las viejas grabaciones. Para evitar ponernos melancólicos». Antaño SM eran más garajeros y hogaño más hard rock, y en la novedad adaptan temas de filo garajero al corpus hard. «Siempre andamos entre las dos aguas para no sonar demasiado obvios y encontrar algo personal. Nos gusta el garage más bestia o el hard rock más garajero, así que es normal que nos hallemos en ese punto intermedio».