Eric Sardinas
Jimmy Jazz (Vitoria)
Cuándo: 6 de noviembre de 2009 (20.10 horas).
Tocará también: Kaskezur.
Precio: 18/20 €.
Entradas: Taquilla y www.kulturalive.com
Al carismático y crápula Eric Sardinas, rejuvenecedor del blues más antañón y ex habitante de los bajos fondos de la escena angelina, ahí donde pegó fuego a un garito en el que actuaba, le hemos visto en acción en numerosas ocasiones: teloneando a estrellas del universo metálico, encabezando festivales al aire libre como el Getxo & Blues 2004 o reventando salas donde palpitan en las filas de vanguardia esas mujeres que alucinan con su estética, su delgadez, sus tatuajes, sus rizos y su frotamiento salaz sobre su dobro electroacústico.
A Sardinas (Fort Lauderdale, Florida, 1970) le hemos visto y disfrutado, pues nunca decepciona. Pero ahora sentimos ganitas extra: en su última visita vasca, en Rock Star Live, íbamos a entrar a la sala pero nos paró el encargado, con cara frustrada: «Iba todo genial. Se había vendido muy bien, la prueba de sonido ha sido estupenda y de repente se ha roto una tubería sobre el escenario y lo ha inundado todo». Hala, nuestro gozo en un pozo...
Hace diez años que descubrimos a Sardinas, cuando debutó con su asombroso ‘Treat Me Right’. Desde entonces no se nos ha mitigado la excitación, quizá porque en una década ha lanzado sólo cuatro CDs. En vivo sigue medrando su fama. Influido por Mississippi Fred McDowell y Jimi Hendrix, actualmente Eric conduce al trío Big Motor, completado por dos macarras con pintas de moteros sureños que aportan un turbo rockista sin tacha.
Los tres llevan seis años juntos y ofrecen unos 300 bolos anuales. Tal cantidad se nota en la mirada de tigre que gasta el chuleta Sardinas cuando se coloca al borde de un tablado, observando retador a ese público que aguanta la respiración hasta que el hacha de ascendencia cubana se pone a expeler fuego con su dobro amplificado, esa guitarra de cuerpo metálico que tanto le gusta a Mark Knopfler aunque en sus manos suene tan... inofensiva.