Mueve las caderas
West Side Story (1961). Romeo y Julieta en Nueva York al son del gran Leonard Berstein y coreografiado por Robert Wise.
Jesucristo Superstar (1973). Andrew Lloyd Weber y Time Rice recrean la vida de un Jesús rebelde con aires de Che Guevara.
Chicago (2002). Danny Elfman compone la música precisa para una historia de mujeres adictas a cuchillos y pistolas en plena Ley Seca.
Sweeney Todd (2007). Stephen Sondheim se inventa un Londres tan turbio como el peluquero decidido a vengarse del juez que arruinó su vida.
'Mamma Mia!'
País y año: EE UU (2008)
Director: Phyllida Lloyd.
Reparto: Meryl Streep, Amanda Seyfried, Pierce Brosnan, Colin Firth, Stellan Skarsgård..
Música: Benny Andersson y Björn Ulvaeus; basada en las canciones de Abba.
Duración: 110 min.
Es un género que mucha gente dice detestar y en el que siempre se habla de ‘regreso’, pero lo cierto es que las películas musicales aparecen con cierta frecuencia en la cartelera. Hay quien no traga eso de que los personajes se pongan a cantar en mitad de una historia, aunque parece que la cosa cambia si esas canciones son de alguno de sus grupos favoritos. Sólo así se explica el éxito de los musicales teatrales, inspirados en temas de bandas extranjeras o autóctonas.
Es el caso de ‘Mamma mia!’, el espectáculo basado en las canciones del cuarteto sueco Abba. En estos momentos, es el musical que cuenta con el mayor número de representaciones en distintos lugares del mundo, y todas juntas generan más de ocho millones de dólares semanales. Tuvo su origen en los años 80, cuando la productora Judy Craymer convenció a Benny Andersson y Björn Ulvaeus para realizar una obra acompañada de los temas del grupo. El proyecto no se hizo realidad hasta 1999. Al frente del espectáculo se colocó Phyllida Lloyd, respetada directora de ópera y de teatro. El mismo equipo se encarga ahora de su adaptación a la gran pantalla, contando con el beneplácito de Tom Hanks, que es su productor ejecutivo. Al parecer, al protagonista de ‘Forrest Gump’ le encantó el original teatral: «A los doce minutos estaba de pie, cantando alegremente».
Tres posibles padres
El anecdótico argumento, ambientado en las islas griegas sin ninguna razón especial, se centra en Donna, una ex hippy que regenta un hotel, y en su hija Sophie. Al parecer, la madre de la chica tuvo un verano movidito veinte años atrás y ahora ni ella ni su hija tienen muy claro quién es el padre de la muchacha. Al menos, hasta que la niña encuentra algunos nombres en el diario de su madre y decide convocar a sus posibles progenitores para que asistan a su inminente boda.
Los tres candidatos tienen las caras de Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgard. Al frente del reparto están la sonriente Amanda Seyfried como Sophie y Meryl Streep como Donna. Está claro que la protagonista de ‘Memorias de África’ es una de las mayores bazas de un filme que puede tener cierto tirón entre el público femenino. Además, lo de cantar no se le da nada mal, como ya demostró recientemente en la emotiva película póstuma de Robert Altman, ‘El último show’. La intérprete de 59 años se desgañita de lo lindo interpretando temas como ‘Dancing Queen’, ‘Super Trouper’ o ‘The Winner Takes It All’, cuyas letras tienen poco que ver con el argumento, y consigue no resultar ridícula mientras realiza acrobacias sobre un tejado, enfundada en un peto azul que le aporta un aspecto juvenil. Lo hace tan bien que casi se le perdona cierta artificialidad en su interpretación, aquejada del divismo del que hace gala últimamente la actriz. Los intérpretes masculinos no tienen mucho que hacer, sobre todo en lo que a cuerdas vocales se refiere. Pierce Brosnan, en particular, da el cante más que ningún otro, aunque lo suple con su presencia y sentido del humor.
A diferencia de otros musicales recientes que han apostado por la innovación o el homenaje a los clásicos, ‘Mamma mia!’ presenta una estética desaliñada y algo hortera, cercana a un estilo de filmación de los años 70, algo que no se sabe muy bien si es intencionado o fruto de la escasa experiencia cinematográfica de su directora. Las canciones de Abba son lo más importante y , aunque pueden producir sobredosis, son lo que aporta energía a un filme en el que al principio agrada la falta de pretensiones y después se echa en falta un poco más de sustancia.