'Gente poco corriente'
Título original: 'Fierce people'.
País y año: EE UU (2007).
Director:Griffin Dunne.
Reparto:Diane Lane, Anton Yelchin, Donald Sutherland.
Duración:107 minutos.
Ser adolescente no es fácil. Con los muchos problemas propios de la edad a cuestas, si encima tu madre es cocainómana, la cosa se complica aún más. En ‘Gente poco corriente’ se da el caso. A Finn, un chaval de 16 años, le pilla la policía mientras compra droga para su progenitora. Sus planes de evadirse pasando el verano con su padre lejos de Nueva York se van al carajo tras el incidente y se ve en la obligación de trasladarse al campo, a una finca propiedad del amante de su madre. Allí se codeará con gente adinerada, adaptándose a una vida de lujo donde no faltan el sexo y las drogas.
‘Gente corriente’ es un drama sobre el lado oscuro de la aristocracia norteamericana. Madre e hijo de clase media son acogidos por un rico benefactor y, seducidos por la exuberancia de lo que les rodea, acaban atrapados. «Todos tenemos algo de brutalidad», comenta el director, Griffin Dunne, responsable de ‘Adictos al amor’ y ‘Prácticamente magia’. «La gente paga precios muy elevados por tener dinero. Realmente los confunde, tanto a los que lo tienen como a los que lo quieren».
Diane Lane encarna a la madre toxicómana que intenta recuperar la confianza de su hijo. «A través de errores cometidos, se da cuenta de que eligió los caminos equivocados -cuenta la actriz-, así que adopta otro rol e intenta estar ahí para su hijo. Lo interesante es que el chico no accede a la primera de cambio. Los niños ven enseguida tus intenciones y tus intentos por fingir ser quien no eres». El veterano Donald Sutherland interpreta a su protector, el aristócrata que les acoge en su seno y les introduce en un mundo desconocido donde la riqueza y las amistades acaban teniendo un precio muy alto.
‘Gente poco corriente’ se centra en los crímenes de la clase alta que nunca ven la luz. «Detrás de las vallas de hierro forjado de todo rico imperio familiar se esconden secretos jamás contados de actos realmente brutales cometidos para mantener su estatus», manifiesta Dunne. «Esas fortunas no se han ganado en la lotería. Para alcanzar tal posición se ha tenido que verter algo de sangre».