'Las crónicas de Narnia. El príncipe Caspian'
Título original: The chronicles of Narnia: Prince Caspian.
País y año: EE UU (2008).
Director: Andrew Adamson.
Reparto: Georgie Henley, Skandar Keynes, William Moseley, Anna Popplewell, Ben Barnes.
Hollywood sigue dándole a las secuelas. No en vano, son la luz que ilumina una industria que palidece y aun así la temporada no acaba de estallar en la taquilla. Hasta la cuarta cinta de Indiana Jones sólo aguantó una semana como número 1 en Estados Unidos. Ahora llega ‘Las crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian’, segunda entrega de la serie de aventuras inaugurada por ‘El león, la bruja y el armario’ (2005), basada en los libros de C.S. Lewis. Otra intentona de llamar la atención del perezoso espectador, reacio a visitar las salas si no media una desorbitada campaña de marketing. ‘La brújula dorada’ se dio un buen tortazo en 2007, pero esta propuesta parece interesar más al público, por otra parte algo harto de tanta historia de fantasía heroica para toda la familia.
El director Andrew Adamson, vinculado a la serie ‘Shrek’, mueve de nuevo el cotarro en ‘El Príncipe Caspian’. La historia se retoma un año después del anterior filme, cuando los cuatro hermanos Pevensie vuelven al mundo de Narnia. Pero allí, sin embargo, han pasado la tira de años: 1.300, ahí es nada. Durante su ausencia, la Edad de Oro de Narnia ha terminado y los Telmarinos han conquistado el mundo, ahora dominado por el pérfido Rey Miraz.
El joven príncipe Caspian, heredero legítimo al trono, entra en escena. También un valiente ratón parlante llamado Reepicheep, un tejón de nombre Trufflehunter y un Duende Negro, Nikabrik, entre otros fantasiosos personajes. Todos juntos deberán liberar Narnia del yugo tiránico y devolver la armonía al singular territorio.
A diferencia de la primera cinta, que comienza de un modo sencillo y va in crescendo hasta la épica gran batalla final, ‘El Príncipe Caspian’ pone la toda la carne en el asador desde el principio. «Ya hemos visto ese mundo épico», señala Adamson. «Teníamos que comenzar a lo grande y seguir creciendo. Teníamos muchos más exteriores. Teníamos castillos y reinados creados por una nueva raza humana, los Telmarinos. Teníamos que diseñar un mundo completamente nuevo. Además, esta película es un poco más oscura y más arriesgada que la anterior, en parte porque los niños son mayores, y eso hace que la naturaleza de la película sea más adulta».
«Una historia nostálgica»
El rodaje tuvo lugar en Nueva Zelanda y en el este de Europa. «‘El león, la bruja y el armario’ es una película muy emotiva sobre el sacrificio y el perdón», añade el director. «En cierto modo, esta es una historia más personal, es la historia de unos chicos que regresan a un lugar que adoran, pero que ha dejado de existir. Esta historia trata más bien sobre el tránsito a la edad adulta, sobre la aventura de hacerse mayor».
«Es una historia muy nostálgica», continúa. «Los niños vuelven a un lugar que anhelaban, el lugar que habían gobernado durante quince años. Pero todo ha cambiado. Cair Paravel está en ruinas. La gente que conocen ha sido expulsada al bosque. Deben enfrentarse a ello e intentar restablecer la antigua Narnia, la que ellos conocían».