La artista Pauline Buthaud, creadora de las imágenes, nos guía por la exposición. / Iera Agote-Urtxi Lezamiz
Ataviadas con sus modernos sobreros, tres damiselas sonríen a la cámara durante su paseo dominical por la calle Dato. Las acompañan dos elegantes jóvenes que ejercen de galanes en este recuerdo robado al pasado que desfila en blanco y negro por una arteria que de repente salta al presente, rebosante de color, evocando la Dato del siglo XXI. Un milagro en pleno contraste, un viaje en el tiempo del que Pauline Buthaud se siente responsable. Porque ella es la artífice de esta muestra de catorce fotografías que fusionan las estampas custodiadas en el archivo municipal con instantáneas actuales para provocar «un paseo en el tiempo».
Así, Buthaud regala momentos de finales del XIX y la década de los 60 en la exposición que la Asociación de amigos del Museo de Bellas Artes y Artium de Álava (Amba) custodiará en su sede del número 1 de la calle San Vicente de Paúl hasta el 14 de diciembre. El trabajo de esta joven creadora, el artista Brenan Duarte y la propia presidenta de Amba se puede visitar de martes a viernes en horario de 18.00 a 20.30 horas y los fines de semana de 12.00 a 14.00 horas para deleitarse con la fusión de ambas realidades.
El proyecto surgió «por casualidad» cuando la presidenta del Amba, Nuria Arteaga, sugirió hacer una exposición de fotos antiguas. «Yo quería hacer algo diferente, algo nuevo, y encontré en Internet una web que cogía fotos familiares antiguas y las volvía a fotografiar», recuerda Buthaud. Cámara en mano, se dispuso a explorar esta céntrica arteria dispuesta a sacar «centenares de fotos» para encajarlas con los ecos del pasado.
Refrescar la memoria
«Ha sido mucho más complicado de lo que pensábamos. Empezamos el año pasado, y hasta ahora no lo hemos conseguido. Con algunas fotos era imposible, sobre todo por la diferencia de las cámaras», justifica la joven. Pese a ello, está satisfecha con el resultado. «Ha sido el corazón de la Vitoria de aquellos años, y ahora sigue latiendo», destaca, antes de confesar la pasión que siente por Dato. «Lo que más me gusta de ella son las fachadas. Me acuerdo de pasear por esta calle cuando llegué hace siete años y enamorarme de sus fachadas, de los ventanales, que eran completamente nuevos para mí».