Vocabulario básico
Para empezar, es bueno llegar con el vocabulario básico aprendido, siempre ahorraremos tiempo en las clases. Aquí va un pequeño diccionario:
Handicap: Es el número de golpes de ventaja que tiene un jugador sobre otro o sobre el campo. Cuanto menos handicap se tiene mejor es el jugador.
Palos: Hay hierros y maderas. Las maderas y los hierros con numeración más baja -1,2,3,4- se utilizan para lograr las distancias más largas.
Putt: Golpe dado con el putter, que se realiza en el green. A diferencia del resto de golpes, la pelota no se levanta del suelo. Es el golpe que lleva la pelota al hoyo. Putter, es el palo que se emplea para este golpe.
Green: Todo el terreno que rodea al hoyo y está preparado para patear, golpear con el palo denominado putt.
Par: Cuando se mete la bola en el hoyo en el número de golpes que la tarjeta del campo indica que se deben hacer. En un campo hay hoyos, según la distancia, de par 3 (hasta poco más de 200 metros, 4 (400 metros) y 5 (hasta al más de 600 metros).
Birdie: Cuando se mete la bola en el hoyo con un golpe menos que el par del hoyo.
Bogey (o boggie): Cuando se emboca la pelota con un golpe más que el par del hoyo. El doble bogey es dos sobre par.
Eaggle: Dos bajo par. Doble eaggle, tres golpes por debajo del par del hoyo.
Ace: Se hace hoyo con la bola en un solo golpe.
Albatros: Tres golpes bajo par.
Chuleta: Trozo de césped que se arranca con la cabeza del palo al golpear la pelota.
Drive: Golpe largo, ejecutado desde el principio del hoyo. Para ejecutar este golpe existen varias maderas.
Bunker: Obstáculo de arena.
Calle: Zona del recorrido donde el césped está más cortado, ya que es donde debe jugarse la bola
Chip: Golpe corto de aproximación. Se utiliza la expresión ‘chipear’, para ese golpe.
Approach: Tiro corto para aproximarse al green. Golpe de aproximación. Se ejecuta con dos hierros habitualmente, el sw (sand) y el pw (pitch and wedge).
Rough (raf): Zona en la que hierba no está segada al ras.
Swing: Movimiento del palo para golpear la pelota o para ensayar.
Tee: Soporte de madera o plástico, para colocar la pelota en la salida.
Tee de salida: Lugar desde el que se inicia el juego en un hoyo.
En tiempo de vacas flacas los deportes también ajustan sus precios. El golf, que durante muchos años ha sido una afición cara y elitista, se puede practicar ahora en instalaciones públicas, o privadas abiertas a los no abonados, con unas ofertas y facilidades como nunca ha habido. A pesar de que estamos a punto de entrar en el invierno, es un buen momento para comenzar a jugar porque necesitaremos entre dos y cuatro meses -según la habilidad de cada persona- para sacar el handicap, el examen de la federación que hay que superar para que nos permitan jugar en un campo de golf y que exige tanto conocimientos técnicos como de reglamento. Además, los primeros pasos se dan en tirabolas cubiertos –recinto protegido donde los jugadores practican los golpes largos- o en un área de prácticas en la que se trabajan pateos y golpes cortos, para lo que no es tan importante contar con buen tiempo. Tampoco nos tiene que desanimar nuestra condición física ni la edad. El golf no pone límites, es muy habitual ver jugadores de más de 80 años en los campos. Para la primavera estaremos en condiciones de completar un recorrido de 18 hoyos.
El primer paso es elegir una escuela de golf. Es muy difícil ser autodidacta en una especialidad tan técnica por eso es imprescindible dar unas clases, al menos en los inicios y para sacarse el handicap. Es obligatorio aprender las normas de juego en el campo -que son muchas- y el reglamento si queremos superar el examen. Cuando tengamos unos conocimientos básicos, podemos trabajar los golpes con horas de práctica, incluso con manuales y vídeos; y dar clases en momentos puntuales para recordar y corregir movimientos. Hay numerosas escuelas abiertas al público, entre ellas varias privadas que ahora abren sus puertas a todos los aficionados acuciadas por la situación económica. Algunas cuentan con lo básico, un tirabolas y un área de prácticas, suficiente para empezar; otras disponen de un picht & putt -hoyos cortos- o cuentan ya con campos de 9 y de 18 hoyos. Hay instalaciones en las que se puede aprender a jugar en Derio; Piñurri de Górliz; Palacio Urgoiti en Laukariz; Meaztegi Golf, de La Arboleda; Bilbao Golf, en Artxanda; Martiartu, en Erandio; Lagran, Izki o el Seminario, en Álava; los campos cántabros de Mogro o Ramón de la Sota; o el de Reinosa (Nestares), entre una larga lista de clubes (
www. fvgolf.com).
La mayoría de esos centros han incluido en los últimos meses ofertas para hacerse socio, precios de salida al campo más bajos que denominan ‘de invierno’, bonos de diez o 20 salidas con descuentos, tarifas especiales si se juega de lunes a jueves y en horarios de poca afluencia de usuarios o cursos de iniciación más baratos. Por ejemplo, Meaztegi Golf, que cuenta con un campo de 18 hoyos y otro de 9 de una gran belleza, ofrecía hacerse socio por 79 euros al mes el próximo año y con octubre, noviembre y diciembre de regalo (la salida si eres socio cuesta poco más de cinco euros). El alavés de Izki, un campo de 18 hoyos espectacular por su entorno, cobra 22 euros el green-fee –son cuatro o cinco horas de juego en la práctica-. En Bilbao Golf, los días laborables se puede jugar 9 hoyos por 22 euros con derecho a dar dos vueltas. Los seniors (mayores de 65) juegan por 12 euros. En Lagrán, de 9 hoyos y situado junto al pueblo alavés de ese mismo nombre, el recorrido cuesta 10 euros. Los 18 hoyos salen por 15 euros. El pitch & putt de Derio, cobra 14 euros de lunes a jueves y en el Palacio de Urgoiti los niños pueden salir al campo los fines de semana a partir de las dos de la tarde por 8 euros. Hay polideportivos municipales, como Fadura de Getxo, que tienen acuerdos con escuelas de golf –este con el picht & putt de Martiartu- para poder usar el campo o el tirabolas. En el
deporte escolar también está incluida esta modalidad para los niños. Las ofertas son numerosas. Los clubes tienen página web con tarifas, cursos y precios de salidas. Además, muchos de estos centros deportivos están en plena campaña de captación de abonados, jugadores y socios y han multiplicado sus fórmulas para atraer aficionados. La propia federación vasca ha iniciado el pasado verano una campaña para popularizar esta modalidad y ha realizado desmostraciones de golf en las playas vascas.
Hay que optar por cursos de aprendizaje colectivos porque las sesiones individuales son caras, entre 18 y 30 euros una hora o media hora, según la escuela. Es mejor buscarse un compañero: las clases en Izki de dos personas una hora tienen una tarifa de 15 euros cada uno. O varios acompañantes. Por ejemplo, el Palacio de Urgoiti de Laukariz tiene un curso de 5 horas para tres jugadores, con dos salidas al campo de 90 minutos cada una, palos incluidos, por 65 euros. En Meaztegi Golf imparten iniciación para adultos, de una hora a la semana, por 56 euros al mes. Los cursillos en Lagran o Izki son de 50 euros al mes. Hay que tener en cuenta que es una inversión inicial: una vez que logremos el handicap –superemos el examen- ya podemos volar solos, salir a los campos a jugar y dejar las clases para esos momentos en los que pierdes un golpe o te atascas en el juego. Que son muchos en el golf.
Importante: alquilar los palos para esas primeras clases hasta que el profesor nos aconseje sobre el material que se ajusta a nuestras características. En todo caso, para ese primer contacto con el golf, para aprender el swing, utilizaremos un hierro 7, sirve una ‘marca blanca’ de cadenas de deporte: los hay por poco más de 30 euros. Después ya iremos completando nuestra bolsa de palos con los más básicos. En las clases trabajaremos los golpes cortos, largos y el pateo. La ropa no es un problema. Solo hay dos complementos imprescindibles, el guante y los zapatos. Cuando llegue el momento de salir al campo, deberemos usar un calzado que nos agarre en la hierba y no patine. Si el golf nos engancha y decidimos convertirlo en una afición permanente necesitaremos unos zapatos con tacos específicos para golf.
Tampoco debe desanimarnos pensar que para jugar al golf se necesita mucho tiempo libre. Ahora ya no. En el País Vasco contamos con una oferta de picht & putt, en los que se puede hacer un recorrido en una hora u hora y media porque las distancias entre los hoyos son más cortas -hasta los 120 metros- que en un campo normal (que pueden ser hasta de 600 metros). Y están situados muy cerca de los núcleos urbanos, no hacen falta grandes desplazamientos. También hay numerosos recorridos de 9 hoyos que se pueden completar, según las distancias del campo y su habilidad, en cerca de dos horas. Los 18 hoyos habría que dejarlos para los fines de semana o vacaciones porque exigen tres o cuatro horas. En el golf solo hay que cumplir una condición: tener paciencia y no tirar la toalla. Es un deporte muy técnico que requiere mucha práctica, muchas repeticiones de movimientos, y dar miles de bolas para dominar cada golpe. Pero la recompensa es grande: disfrutar de un juego que se desarrolla en entornos naturales de gran belleza. Además, por la concentración que exige en cada golpe, en la elección del palo o de la estrategia a seguir en cada hoyo con el fin de hacer el menor número de golpes posibles, logra que el jugador se evada totalmente por unas horas de sus preocupaciones diarias.