elcorreo.com
Martes, 2 septiembre 2014
sol
Hoy 12 / 22 || Mañana 12 / 25 |
más información sobre el tiempo
Temas de ocio
Estás en: > >
¿Qué coche me compro? Cambia de coche sin agobiarte en el intento

Consejos para cambiar de vehículo

¿Qué coche me compro? Cambia de coche sin agobiarte en el intento

No hay una forma correcta de elegir un automóvil, pero es recomendable hacerse algunas preguntas antes de decidirse por un determinado modelo

03.09.12 - 17:48 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios

En España son 67 los fabricantes de coches que comercializan sus vehículos. Si se eliminan las marcas más exclusivas y las experimentales (la mitad) y se supone, de media, que cada productor ofrece unos cuatro o cinco vehículos diferentes, tenemos como resultado que puede haber del orden de 150 modelos esperando a que el conductor medio se decida por uno de ellos. ¿Cómo hay que abordar una decisión así? El camino es tan complejo como variado e incluso a veces, desquiciante. Pero está bien que sea así. Si no, todos acabaríamos conduciendo el mismo automóvil, lo que sería muy aburrido.

No es fácil aconsejar sobre una compra así. Es muy socorrido exhortar al uso del sentido común, pero aún mejor es realizar un ejercicio personal, sincero, sin manidas excusas -a favor o en contra de adquirir un determinado vehículo- para al final quedarnos con lo que realmente necesitamos y nos gusta. Si siente una irrefrenable atracción por un modelo en concreto, por incómodo y caro que le resulte, al menos sea consciente de lo que está haciendo.

Recuerde que un coche es mucho más que un medio de transporte. Si no, elegiríamos siempre el más barato. Es un complemento, como un reloj. Denota una determinada posición social. Y, sobre todo, es un refugio. Nos ofrece seguridad y nos da una libertad de movimientos difícil de igualar. ¿Por qué nos gusta conducir? Porque nos permite huir de cualquier lugar sin tener que dar más explicaciones.

De todos modos, y volviendo al tema, adquirir un coche será uno de los mayores desembolsos que realizará a lo largo de su vida. No llega al precio de una casa (salvo los Ferrari y similares), pero difícilmente se hará con algo más caro. En los puertos deportivos se bromea con que la compra de un barco es el segundo día más feliz en la vida de una persona. Lamentablemente, con el coche no pasa lo mismo. Cuando lo venda - seguramente al concesionario al que le compre el siguiente- no sentirá ninguna alegría. Así que no falle en la elección. En cuanto arranque el motor -al matricular en realidad-, el vehículo pasará a valer mucho menos. Por eso es importante no precipitarse.

Así que puestos a elegir un vehículo, pregúntese:

- ¿Lo necesito? La respuesta en la mayoría de los casos será no. Luego se convencerá de lo contrario. Porque lo desea. “Es mucho más cómodo que ir a trabajar en metro”. “Para las vacaciones”. “Cómo llevo las cosas si no desde el supermercado a casa”. Nunca nos lo planteamos, pero si es de los que coge el coche solo en verano, para ir al pueblo o de vacaciones, ¿por qué no alquilar uno entonces? Le costara caro, pero seguramente mucho menos que eel precio medio de un vehículo en España, que hace unos años se calculó en 18.000 euros, una cifra que seguramente lleva tiempo desfasada. Por no hablar de seguros, combustible y mantenimiento.

- Qué utilidad le dará al coche. Puesto que al final va a comprar uno, es más realista y práctico pensar para qué va a usar el coche. ¿Cómo es mi familia? ¿Aumentará? ¿Conduzco por ciudad o en viajes largos? ¿Aparco fácil en el trabajo? A todo el mundo le gusta un Porsche, sin embargo, (y sin mirar el precio) si usted tiene tres hijos, tiene que buscar plaza frente a la oficina y la compra la hace en el Carrefour de las afueras... quizá no sea lo más adecuado. En definitiva, determine el segmento que responde a sus expectativas. Igual resulta que lo que necesita es una moto. O una bicicleta.

- Tipo de vehículo. Una clasificación bastante aceptada es la que separa los vehículos en: microcoches: Biplazas de unos tres metros de largo (el Smart, por ejemplo)-; el segmento A: Los cuatro plazas más pequeños (como el Twingo)-; el segmento B: Hatchback, monovolúmenes, sedanes y familiares de unos 4 metros pensados para familias de cuatro miembros (el Ford Fiesta,por ejemplo); el segmento C: Cinco plazas completas de hasta 4,5 metros (Seat León, entre otros muchos); el segmento D: Motores más potentes y maletero más grande (la Clase C de Mercedes, por ejemplo); el segmento E: Berlinas de alta gama como el A6; y los F, los que no vemos habitualmente por la carretera (como el VW Phaeton).

- La imagen del vehículo. Ya ha cribado bastante. Dentro del segmento, la preferencia por unas u otras marcas y el diseño ya le habrá permitido quedarse con un puñado de modelos que le gustan. Respecto al aspecto, ¿qué prefiere? Un cabrio (forma fina de llamar a los descapotables), un cupé (un turismo de líneas deportivas con poco maletero y mucho morro), una berlina (la imagen clásica del cuatro puertas con portaequipajes grande y cuadrado), un hatchback (lo que en España se ha llamado 5 puertas, con acceso al maletero por un portón que se abre hacia arriba: el Golf, por ejemplo), un monovolumen o un 4x4. Hoy los todoterrenos o todocamino ligeros (SUV) son vehículos pensados para la autopista e incluso la ciudad. Como en casos anteriores, la mejor opción es la que más se adecue a su modo de vida.

- La mecánica. Solucionado el tema de la imagen, es el momento de pensar en la parte mecánica. ¿Cuántos kilómetros haré al año? Aunque cualquiera puede darle un problema, hoy en día todos los fabricantes ofrecen un rendimiento más que aceptable. Mantenga la mente abierta. Un Mercedes siempre será un Mercedes, pero será feliz con cualquier otra marca. ¿Diésel, gasolina, híbrido, eléctrico? Esto viene a ser como descubrir su perfil de inversor. ¿Se atreve con un enchufable? Hay poca oferta, cuestan más de 30.000 euros y no está muy claro dónde los podrá recargar. Incluso en el garaje de casa puede que no cuente con la instalación necesaria. Los híbridos juegan con la ventaja de ser automóviles con motores de combustión a los que se reduce significativamente el consumo, especialmente en ciudad. Por contra le costarán unos 1.000 euros más que un TDI y en autovía necesitan más combustible (acostumbran a ser gasolina). Vuelva a pensar en el tipo de conducción que realiza.

- Extras y detalles del vehículo. Otro aspecto, quizá menor, pero que influye mucho en el precio son los extras y detalles en los que no se repara como el diámetro de las ruedas. ¿Se ha parado a mirar lo que piden por un neumático de 15 pulgadas o uno de 17? No es extraño que ronde los 100 euros de diferencia. Eso son 400 cada vez que los cambie las cubiertas. También es interesante desde el punto de vista económico repasar los paquetes de equipamiento y lo que entra o no de serie en el precio. Se da la paradoja de que solicitar que le instalen un climatizador en vez del aire acondicionado que ya trae el coche le cueste 1.000 euros y que sin embargo le ofrezcan un paquete cerrado con techo solar, retrovisores del color de la carrocería, antinieblas delanteros y climatizador por... ¿800? No tenga miedo en preguntar, en curiosear las contradicciones de la política comercial de las marcas.

- Precio. Finalmente, ¿cuánto estoy dispuesto a gastar? Determinante, sí. Definitivo, no. ¿Y si pudiera conseguir el coche elegido por menos dinero? Sin regatear, sin trucos. Es la consecuencia de la concentración en el sector, de que el capital de las distintas empresas fabricantes está en no tantas manos y a las consiguientes sinergias entre marcas. Los automóviles acaban compartiendo tantas piezas que algunos son clones de otros. Quizá no sean iguales al 100%, pero en ocasiones lo parecen.

El grupo Volkswagen, por ejemplo, ha lanzado este año el urbano Seat Mii (desde 9.220 euros), el Skoda Citogo (desde 8.690) y VW Up (desde 9.970). Los tres salen de la misma factoría de Eslovaquia. Salvo en las opciones son el mismo coche. Otro caso, más espectacular aunque menos conocido, es el del Suzuki SX4 y el Fiat Sedici. No es que se parezcan, es que los dos se fabrican por los mismos operarios, en la misma línea de montaje. Son mellizos. Muy parecidos también, el Nissan Qasquai (desde 19.350) y el Renault Koleos (desde 22.350), claro que el francés solo monta mecánicas desde los dos litros de cilindrada. Con el mismo motor, es más barato que su hermano japonés. No obstante, a pesar de las semejanzas hay ocasiones en las que se da una gran diferencia de calidad e innovación tecnológica entre unos y otros. El Fabia Combi heredó gran parte del desaparecido Audi A2.

Estos son solo algunos de los aspectos que conviene tener en cuenta antes de adquirir un vehículo nuevo. Los de segunda mano son aún más complicados. Hay más consejos. Seguro que a más de un lector se le ocurren varios. Por ejemplo, una vez seleccionados unos cuantos modelos realizar una comparativa entre ellos, con los pros y contras de cada uno de ellos. Usen los comentarios de la noticia para enriquecer la guía.

Por cierto, olvídese ya del tema del IVA. Un tres puntos más de IVA es mucho (del 18% al 21%), pero no es un argumento de tanto peso en una decisión que arrastrará los próximos siete o diez años. Si negocia bien la compra y cuida detalles como los consumos obligados (mantenimiento, desgaste de ruedas, cambios de aceite, etc) que tiene uno y otro modelo, el impuesto pasa a un segundo plano. Además, el vendedor dependiendo de si alcanza sus objetivos de ventas o no para el año podría estar dispuesto a negociar, lo que resultará más beneficioso.

TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
¿Qué coche me compro? Cambia de coche sin agobiarte en el intento
En los últimos meses del año son muchos los que deciden cambiar de coche.
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.