Corrimiento de tierras en Llodio: «Oí un ruido y vi a mi madre inmóvil; pensé que estaba muerta»

Imagen del corrimiento de tierras y de uno de los cuatro vehículos atrapados en el derrumbe./Sandra Espinosa
Imagen del corrimiento de tierras y de uno de los cuatro vehículos atrapados en el derrumbe. / Sandra Espinosa

Un muro «deforme desde su construcción» cae, hiere a una mujer y sepulta cuatro coches en un barrio de Llodio

MARTA PECIÑA

Poco antes de las nueve y media de la mañana, un ruido parecido a un trueno alertó los vecinos del barrio de Isasi, en Llodio. Unos cincuenta metros de un muro de unos seis metros de altura se vinieron abajo, ocupando con tierra y piedras un amplio tramo de la calle. El derrumbe afectó a cuatro vehículos, casi sepultándolos, y provocó heridas en una pierna a una mujer que paseaba en ese momento por la zona, con su perro. «Salí y la vi en las escaleras de acceso a la casa de mi vecino, inmóvil; pensé que estaba muerta», comentaba su hijo poco después, todavía con el susto en el cuerpo. «Luego ya me di cuenta de que se movía, ¡menos mal!».

La mujer, de 58 años de edad, sufrió fractura de peroné según el diagnóstico del ambulatorio de Llodio, y tuvo que ser trasladada al hospital de Galdakao para completar el tratamiento. Ayer, pese a ser el día de los Inocentes, le sonrió la suerte. «Podía haber pasado cualquier cosa», aseguró su hijo. Afortunadamente, la puerta de acceso a la casa de Mikel Olabarría estaba abierta y por allí se coló la mujer junto a algunas piedras que cayeron de la pared que separa la calle del colegio Gregorio Marañón.

El muro, de unos seis metros de altura, es de cemento y está recubierto de piedras para sujetar el terreno del centro escolar situado en la parte superior. Ayer, al derrumbarse un amplio tramo sobre la calle, la tierra y las rocas bloquearon el paso por la calzada y la salida de cinco viviendas. Algunos de los coches ni siquiera eran visibles porque habían quedado completamente enterrados bajo toneladas de material.

Los servicios de emergencia acordonaron la zona y los técnicos recomendaron demoler la parte del muro que había quedado en pie porque amenaza con caer «en cualquier momento». Las tareas de limpieza se prolongarán aún durante varias semanas. Mientras tanto, los vecinos han tenido que habilitar un paso provisional entre sus jardines, retirando parte de los setos de separación para poder salir a pie de sus casas. De momento, los coches que han quedado indemnes en el interior de los unifamiliares tampoco podrán salir.

«Ya habíamos avisado»

Uno de los vecinos afectados, Mikel Olabarría, insistió ayer en que «en septiembre de 2012 yo fui al pleno de Llodio para denunciar que el muro estaba desplazado ya entonces 18 centímetros de su vertical. Lo sé porque lo medí con una plomada y porque era apreciable a simple vista». La respuesta entonces fue que «el muro está desplomado desde su construcción. En la visita realizada no se aprecia a simple vista que el desplome vaya en aumento ni que dé síntomas de movimiento que haga presuponer su derrumbe, aunque su desplome es y ha sido significativo», explicó entonces el que era concejal de Obras, Koldo Zabala. «Por el momento -agregó-, no se considera necesario tomar medidas de refuerzo o consolidación. Sí es conveniente inspeccionar periódicamente y seguir la evolución y comportamiento del muro».

«Es increíble que dieran por bueno que el muro se hizo torcido», señalaba ayer el afectado. Desde entonces ha vigilado la evolución de la pared con permanente preocupación. En las últimas fechas ya veía algo raro. «La semana pasada me fijé en que se había inclinado todavía más. Pensé en medirlo, pero al final no lo hice. A pesar de todo, creo que el desplome rondaría ya los treinta centímetros porque era muy evidente», insistió.

Un barrio en plena ladera

La urbanización de chalés unifamiliares de Isasi se construyó en la década de los 80 sobre una ladera. Las casas se disponen en calles transversales escalonadas sobre la pendiente. Precisamente en una de ellas, muy cerca del derrumbe que se produjo ayer, reside el ex lehendakari Juan José Ibarretxe.

Poco después de su construcción, la escollera que sujeta la ladera de Isasi empezó a dar problemas y se derrumbó en octubre de 1992, lo que hizo que rodaran piedras por ella hasta el barrio del Manzanal, situado en la zona inferior. La inestabilidad de la escollera llevó a la Junta de Compensación, que se encargó de la urbanización, a denunciar al Ayuntamiento y a los constructores. Los tribunales obligaron a estos últimos a abonar el gasto de la reconstrucción.

La urbanización está coronada en su parte superior por las instalaciones del antiguo colegio Gregorio Marañón. La mayor parte del edificio está sin uso desde hace ya tres décadas. Sin embargo, en los dos inmuebles situados a la entrada del complejo escolar, del mismo tipo que el colegio Latiorro, se imparten los ciclos formativos de estética y peluquería. La zona del muro derrumbada está situada junto a la estación de bombeo del depósito de Ugarte.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos